Su capacidad como gestor y negociador, y su labor en Interior lo catapultan
Calculador, maquiavélico, intrigante, astuto negociador, brillante estratega, buen comunicador, incombustible superviviente de la vieja guardia, tan felipista como zapaterista, pese a que apoyó a Bono, bien valorado en las encuestas, inteligente, «bestia negra» del PP, Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, 1951), químico de profesión, es el nuevo hombre fuerte del Gobierno, en el que Zapatero ha depositado toda su confianza como último recurso para lograr la remontada. Dicho de otro modo, el único político capaz de sacar al PSOE ?en el que lleva 36 años? del pozo en que se encuentra.
Ningún vicepresidente de la democracia va a acumular tanto poder, ya que no solo será el número dos y mantendrá la cartera de Interior, sino que también se encargará de dar la cara ante la opinión pública para vender la política del Ejecutivo. Además, ha recuperado a Ramón Jáuregui, con el que ya formó tándem en el Congreso en la primera legislatura; y su cercanía con Elena Salgado hace que algunos hablen ya de «gabinete Rubalcaba», como antes se hacía del «comando Rubalcaba», por su capacidad para maniobrar.
Le espera una tarea muy difícil, especialmente por la crisis y los cuatro millones y medio de parados. No solo tendrá que demostrar sus cualidades como gestor ?ha sido ministro de Educación y de la Presidencia? y negociador ?es el factótum del acuerdo con el PNV?, sino que deberá extremar sus dotes como vendedor de los logros gubernamentales. Pero si hay algún político capaz de manejarse en situaciones límite ese es Rubalcaba. Como último portavoz de Felipe González tuvo que defender al Gobierno cuando arreciaban la corrupción, el caso Roldán y el GAL, negando las evidencias.
Búsqueda de la paz
Pérez Rubalcaba también mostró su cintura política al pasar de gestionar la tregua de ETA ?que se saldó en fracaso? a convertirse en el azote de la banda, a la que ha acorralado y debilitado, descabezándola una y otra vez. Ahora Zapatero le encomienda de nuevo buscar la paz en el País Vasco desde una posición de fuerza y con señales de cambio en la izquierda aberzale.
Aunque ha repetido que con Interior tenía suficiente e incluso ha amagado con la retirada, no solo es una especie de presidente bis, sino que podría ser el sucesor de Zapatero. Tiene año y medio para venderse aún más ante la opinión pública e incluso podría presentarse como el hombre que acabó con ETA. Si la economía repunta y Zapatero se retira, sería un peligroso rival para Rajoy. Su ascenso no es una buena noticia para el PP, que lo acusa de usar a la policía para perjudicarlo.
Mejorar la comunicación y el fin de ETA
Los retos a los que se va a enfrentar Rubalcaba están en directa relación con el inmenso poder que va a acumular, ya que es la piedra angular del último proyecto de Zapatero en esta legislatura. Asegurada la estabilidad parlamentaria tras el acuerdo con el PNV y Coalición Canaria y con un Gobierno renovado, políticamente más fuerte y formado por un puñado de buenos comunicadores, Zapatero lo ha elegido para hacer posible la remontada que vaticinó el pasado domingo. Su papel como rostro del Ejecutivo que comparecerá todos los viernes en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros será clave para dar el nuevo impulso político que pretende el presidente. Sus cara a cara con Soraya Sáenz de Santamaría en la sesión de control de los miércoles en el Congreso también prometen y pueden otorgar puntos al Gobierno, ya que últimamente la portavoz popular le tenía tomada la medida a Fernández de la Vega.
Su capacidad para transmitir a la opinión pública es manifiesta y mejorar la endeble política de comunicación del Gobierno es sencillo, pero la losa de la crisis y, sobre todo, del paro pesarán mucho en su contra. Se puede ser un buen vendedor, pero si la mercancía está averiada es difícil que alguien la compre.
Otra de sus principales tareas será negociar el final de ETA. Ya lo intentó tras la anterior tregua y el llamado proceso de paz se derrumbó con el atentado de la T-4. Ahora el escenario parece más favorable, con una ETA en sus horas más bajas y la izquierda aberzale deseosa de volver al juego político. También será el guardián, con la inestimable colaboración de Jáuregui, de mantener los acuerdos con el PNV y recomponer la situación maltrecha de Patxi López y el PSE.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios