Rajoy insta a Zapatero a «poner en su sitio» al presidente venezolano por un asunto que califica de muy grave
05 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Gobierno intenta rebajar el tono de la polémica con el presidente venezolano, Hugo Chávez, a propósito de los presuntos vínculos de las autoridades de ese país con ETA. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se negó a responder a los «desmesurados» comentarios del gobernante latinoamericano y precisó que lo importante es que Caracas se ha comprometido a colaborar para esclarecer si existen esos lazos apuntados en el auto del juez Eloy Velasco.
«Cabeza fría», pidió el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, y los socialistas se aplicaron el cuento. Miguel Ángel Moratinos reclamó no perderse en discusiones semánticas sobre el significado de pedir explicaciones o pedir informaciones. El ministro indicó que en sus conversaciones con Chávez y su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, recabó «información» y que la respuesta de sus interlocutores fue satisfactoria, pues «negaron todo tipo de connivencia» con ETA y «prometieron cooperar» para aclarar el asunto.
La polémica surgió a raíz de que José Luis Rodríguez Zapatero dijera desde la ciudad alemana de Hannover el pasado lunes que había exigido «explicaciones» a Chávez sobre esos presuntos vínculos con la organización terrorista; y el presidente venezolano aclara dos días después que el ministro de Asuntos Exteriores español no le pidió «ninguna explicación» y «nada» tenía que informar sobre las actividades de ETA en su país. Moratinos consideró irrelevante esa dialéctica porque lo sustancial es que Venezuela está dispuesta a colaborar y «el asunto está encauzado».
Moratinos admitió que todavía no ha recibido ningún dato del Gobierno venezolano, aunque espera que conteste a su demanda de información. Fuentes gubernamentales restaron importancia a «las bravatas antiimperialistas» de Chávez y sus alusiones a las complicidades entre «el viejo imperio», España, y el «nuevo imperio», Estados Unidos, para desestabilizar a «la revolución bolivariana» con acusaciones «insidiosas».
El Gobierno quiere imponer la tranquilidad en este asunto porque, con independencia de la buena salud de las relaciones bilaterales con Venezuela y los fuertes intereses económicos de España en ese país, el juez de la Audiencia Nacional no ha hecho ninguna imputación al Ejecutivo de Caracas que motive la adopción de medidas diplomáticas.
El portavoz socialista en el Congreso y juez en excedencia fue didáctico y aclaró que Velasco «no declara probado» que las autoridades de Venezuela colaboren o hayan colaborado con ETA y las FARC de Colombia, sino que ha apreciado que hay indicios que esa relación pudo existir. Ante esa apreciación del juez plasmada en un auto, prosiguió Alonso, el Gobierno se ha limitado a pedir datos dentro de «los usos normales» en las relaciones diplomáticas. Entre algunos dirigentes socialistas existe además la convicción de que las apreciaciones del juez sobre los lazos entre el chavismo y ETA no tienen mucha consistencia.
No opina lo mismo Mariano Rajoy, quien calificó de «asunto muy grave» la acusación del juez e instó a Zapatero a «poner en su sitio» al presidente venezolano.
La portavoz del Consejo del Poder Judicial, Gabriela Bravo, rechazó «los descalificativos» y «ataques personales» de Chávez, quien tachó al magistrado Eloy Velasco, de filiación conservadora, de comulgar con los postulados de «la extrema derecha europea».