El Ministerio del Interior lleva tres años sembrando en el corazón de Al Qaida en África y espera que la cosecha dé buenos frutos ahora, durante el secuestro de los cooperantes. Más de una decena de reuniones entre el verano del 2006 y julio del 2009 entre los responsables del departamento y las máximas autoridades malienses y mauritanas han allanado el camino a los servicios de información.
Tras esta ofensiva diplomático-policial en una región hasta hace solo 36 meses ajena al interés de España, solo Francia y Estados Unidos están en mejor posición para gestionar una crisis con rehenes, explican mandos de la lucha antiterrorista. Alfredo Pérez Rubalcaba, Antonio Camacho y los dos últimos directores de las fuerzas de seguridad, Antonio Mesquida y Francisco Velázquez, han cerrado todo tipo de acuerdos con los Gobiernos de Nuakchot y Bamako. Unos convenios con los que han reconducido una cooperación policial inicial centrada en la lucha contra la inmigración ilegal en una colaboración estrecha para combatir a AQMI. Como reconoció el propio Camacho, la lucha contra la franquicia de Al Qaida en África es la lucha «para garantizar la seguridad en España».