Mariano Rajoy reconoció anoche que el PP tiene dos problemas, «la corrupción del caso Gürtel» y las discrepancias en el seno del partido en Madrid, y que para resolver este segundo «problema» ha convocado el comité ejecutivo nacional el 3 de noviembre, porque «santo Job solo hay uno en la historia». Rajoy hizo estas declaraciones durante su intervención de ayer en la junta directiva del PP de Murcia.
Con respecto al caso Gürtel, Rajoy manifestó que no acepta la corrupción «de ninguna de las maneras» y que le «parece una porquería», tras lo que se mostró convencido de que si un militante «del PP ha hecho lo que no debe, no puede pertenecer al PP».
En referencia a las discrepancias en el seno del PP en Madrid, tras las declaraciones del vicealcalde, Manuel Cobo, sobre la presidenta de la Comunidad, indicó que en el comité nacional dirá «que hay cosas que son inaceptables» y «sé perfectamente lo que piensan hoy los militantes del PP, los cargos electos, y el martes que viene tendrán respuesta a lo que están pensando».
El presidente popular manifestó: «Voy a hablar del respeto debido a la militancia del partido que trabaja todos los días sin otro interés que sus ideas salgan adelante. Voy a hablar del interés general y de lealtad».
La opción de Rato
El motivo de estas declaraciones, el conflicto en la dirección de Caja Madrid, llevó ayer a Rajoy a mantener un día más su pulso sordo con Esperanza Aguirre. El líder del PP hizo público por primera vez su apoyo a Rodrigo Rato y retó a quienquiera a que proponga un candidato mejor a presidir la entidad. La presidenta de la Comunidad de Madrid, lejos de poner en duda la idoneidad del ex vicepresidente y ex gerente del FMI, señaló que todos los aspirantes que han surgido son de primera categoría y no individualizó sus preferencias.
Si alguien cree que Rato no es el mejor candidato «que lo diga», afirmó desafiante el líder de la oposición. Un mensaje cristalino para la presidenta madrileña, que apostó desde el primer momento por el vicepresidente de su Gobierno, Ignacio González, para regir los destinos de la caja de ahorros. El nombre que rechaza la dirección nacional del PP y del que los socialistas no quieren ni oír hablar.
Horas antes de sus declaraciones en Cartagena, Rajoy insistió en Antena 3 que Rato sería «un extraordinario» presidente de Caja Madrid y lo avala su trayectoria. Aseguró que no negocia nada con Aguirre, ni el presidente de la caja de ahorros, ni las sanciones a Cobo.
Por su parte, la presidenta madrileña se mostró apaciguadora y no quiso insistir en la petición de sanciones para el vicealcalde ni tampoco polemizar sobre el futuro presidente de la caja de ahorros. Rato, subrayó Aguirre, es «sensacional»; González es «colosal»; y Manuel Pizarro, que hasta ahora apenas aparecía en las quinielas, es «imposible de mejorar», al igual que el ex secretario de Estado de Economía Luis de Guindos.
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