Morales advirtió al empresariado español de que las normas las pone el gobierno boliviano y debe respetarlas «si quiere invertir allí».
«Queremos socios, no patrones». Así resumió este lunes Evo Morales su principal exigencia a las empresas españolas si quieren invertir en Bolivia. Y el rey Juan Carlos, por su parte, transmitió al mandatario latinoamericano lo que el empresariado le pide: «reglas claras» para mantener sus inversiones.
La segunda jornada del presidente de Bolivia en España tuvo un carácter marcadamente económico. Morales cambió la plaza de toros en la que el domingo y a falta de tres meses para las elecciones dio un mitin ante la comunidad boliviana en Madrid por el lujo del Hotel Ritz, donde inició el día dirigiéndose a empresarios, políticos y periodistas en el marco de un foro económico.
Tras la nacionalización de los hidrocarburos, un tema que causó revuelo en España en 2006, y en un momento en el que existen planes de nacionalizar el sector eléctrico en Bolivia, Morales advirtió al empresariado español de que las normas las pone el gobierno boliviano y debe respetarlas «si quiere invertir allí».
«Queremos socios, no patrones», manifestó en el Foro Nueva Economía, mientras lo escuchaba atentamente el presidente de Repsol, Antoni Brufau, con quien Morales se había reunido en privado un poco antes. «Las empresas que respetan las normas bolivianas son bienvenidas. Necesitamos inversión», aseguró. «Y por eso queremos socios y no dueños de nuestros recursos nacionales».
Entre los objetivos de su primera visita oficial como presidente a España, donde residen legalmente 98.000 bolivianos y se estima que otros 150.000 lo hacen de forma ilegal, está presentar a las empresas energéticas su potencial en el sector del litio. «No quisiera que se repita la historia de Potosí ni en litio ni en petróleo ni en hierro», dijo Morales, recalcando que una cosa es la explotación de los recursos y otra, la propiedad.
El empresariado español, por su parte, reclama al ex sindicalista que su Ejecutivo refuerce las «señales de seguridad y confianza» para las inversiones a largo plazo, y así se lo hizo saber en un encuentro que varios directivos mantuvieron con él en el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación.
El rey de España, que se reunió con Morales al mediodía en el Palacio de La Zarzuela, reforzó esa idea por la noche, en el brindis de la cena en su honor que le ofrecieron él y la reina Sofía en el céntrico Palacio Real y a la que entre otros acudieron los Príncipes de Asturias y Zapatero.
«Unas reglas claras y una política económica despejada de incertidumbres» facilitarán que las empresas españolas permanezcan en Bolivia, le dijo el monarca.
Pese a las advertencias a las empresas españolas, Morales señaló que la relación con ellas es buena y cuando acusó a algunas transnacionales de conspirar contra su gobierno financiando a la oposición descartó que entre éstas haya compañías del país europeo.
Desde que Morales llegó el domingo a España, en su primera visita oficial como presidente de Bolivia, su discurso ha estado marcado por un fuerte componente anticolonialista y antiimperialista, con duras críticas al sistema capitalista y a Estados Unidos y con un recuerdo constante del pasado colonial de España en América Latina.
Tras su encuentro con el rey por la mañana, el mandatario boliviano visitó el Congreso de los Diputados, donde además de la bandera boliviana lo esperaba la bandera whipala, formada por 49 cuadros que representan el cruce de dos arcos iris, según la tradición indígena. Esta enseña es uno de los nuevos símbolos oficiales introducidos por la nueva Constitución.
Por la tarde, Morales visitó la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), que tiene su sede en Madrid, y pronunció un discurso en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, un centro con fama de izquierdista desde hace décadas, donde se dio un baño de multitudes entregadas a sus palabras y desde cuya tribuna instó a los jóvenes españoles a luchar contra el imperialismo.
Mañana martes visitará el Ayuntamiento de Madrid y cerrará su visita a España con una reunión en La Moncloa con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, con quien hablará sobre el futuro de las inversiones en el país andino, así como de los planes de nacionalización del sector eléctrico de Bolivia, en el que están representadas empresas españolas.
En su encuentro se escenificará la cancelación definitiva de la deuda de Bolivia con España, mediante un acuerdo de canje de unos 70 millones de euros (102 millones de dólares) que supone la condonación del 60 por ciento del monto y el compromiso de Bolivia a destinar el 40 por ciento restante a programas de educación.
También mañana los dos Ejecutivos firmarán un acuerdo que permitirá votar en las elecciones municipales a los bolivianos que residen legalmente en España.
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