Elude compromisos concretos sobre la situación del astillero de Fene o el sector lácteo que le reclamó el BNG
Un año más hubo que esperar a la segunda jornada para que Galicia apareciera en el debate del estado de la nación y para que el presidente del Gobierno abordara los problemas relacionados con esta comunidad. Y tampoco este año hubo compromiso concreto alguno de Zapatero respecto a las demandas que le planteó el BNG. El portavoz del Bloque, Francisco Jorquera, exigió al presidente el «impulso firme» a las infraestructuras de Galicia con un «calendario creíble» acompañado de las previsiones presupuestarias que lo hagan posible y las garantías de la plena ejecución de lo ya presupuestado.
Pero en su respuesta, Zapatero no se mojó. Recordó el incremento de las inversiones durante su etapa de Gobierno y eludió concretar cifras y fechas para la conclusión del AVE y el resto de infraestructuras ya que, según explicó, «en los próximos días» el nuevo ministro de Fomento, José Blanco, informará con detalle sobre «plazos, condiciones y financiación» sobre el AVE a Galicia. Quedó en el aire si esos «plazos» serán nuevos o no respecto a los ya conocidos.
En otras cuestiones, a lo más que llegó fue a garantizar que durante el semestre de presidencia española de la Unión Europea volcará todos sus esfuerzos para tratar de convencer al resto de países de la necesidad de levantar el veto para que los astilleros de Fene puedan construir buques para la marina civil.
«Tengo un compromiso con los astilleros de Fene y voy a intentar cumplirlo», afirmó Zapatero, que adelantó que el tema «no es fácil», aunque la presidencia española es el mejor momento para abordarlo. Poco antes, Jorquera le había reclamado que incluya la situación de Fene como una «cuestión prioritaria» en la agenda de la presidencia española.
El portavoz del BNG reclamó también que se aproveche el semestre de mandato español para defender el sector lácteo «que está al borde la ruina» por la bajada de los precios en origen y que impulse la renegociación de una política de reparto de cuotas «claramente discriminatoria para nuestros ganaderos». Pero en esta cuestión Zapatero no se comprometió a nada y remitió directamente al Plan Estratégico del Sector Lácteo, con un horizonte hasta el 2015.
Respecto al idioma gallego, el portavoz del BNG pidió apoyo a Zapatero contra «la ofensiva de los defensores de una España uniforme y excluyente» que presentan «la realidad invertida de un castellano en peligro». El presidente se declaró como un «firme defensor» de las lenguas cooficiales cuya protección es «una apuesta de visión histórica». Eso sí, advirtió que eso no significa aceptar los «excesos» que se cometan con ellas.
Capitanía de Burela
En este ámbito, Jorquera denunció la situación de «persecución laboral» que, según dijo, sufren varios trabajadores de la capitanía marítima de Burela por usar el gallego en su lugar de trabajo. Zapatero respondió que iba a «tomar nota» del caso que aseguró desconocer, pero del que se iba a informar.
El presidente no compartió el criterio del BNG de que el Estado entre en los consejos de administración de los bancos a los que está prestando ayuda y aseguró que tampoco toma esa medida con las empresas de otros sectores a las que el Estado concede créditos.
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