Le advirtió de que al solicitar el divorcio acababa de firmar «su sentencia de muerte» y que sólo se separaría de él «con los pies por delante». José Luis Rodríguez García, de 55 años, no acabó de rematar a su ex mujer, Mª Antonia Recas López, de 48, pero la condenó a una silla de ruedas de por vida, tetrapléjica de una paliza monumental. La Audiencia Provincial de Madrid condenó este jueves al hombre a 21 años y diez meses de cárcel por un delito de asesinato en grado de tentativa y varios delitos de maltrato habitual, allanamiento de morada y quebrantamiento de medida cautelar. La Fiscalía pedía para estos hechos 33 años de cárcel.
La sentencia, recurrible, incluye inhabilitación absoluta para el agresor y le reclama el pago de casi 700.000 euros en concepto de indemnización a su ex esposa y a sus dos hijos, testigos de los hechos ocurridos en junio de 2006. Se le priva, además, de la patria potestad de ambos menores por cinco años, tiempo durante el cual no podrá acercarse a menos de un kilómetro ni comunicar de ninguna manera con ellos. A su ex mujer y víctima principal no podrá aproximarse en tres décadas.
Durante la vista oral, celebrada a mediados de enero, Mª Antonia Recas relató al tribunal los 28 años de un matrimonio lleno de «vejaciones e insultos», las amenazas cuando presentó la demanda de divorcio, y los dos quebrantamientos previos de la orden judicial de alejamiento que consiguió contra su todavía marido. En el tercer incumplimiento éste le propinó la paliza que la ha dejado postrada para los restos. El hoy condenado alegó que la víctima le amenazaba, que temía por su vida y que ella le «obligó a defenderse».
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