La ley ignora a los porteros de discoteca en casi toda España

ESPAÑA

Galicia está entre las muchas comunidades sin reglamento específico, que sí tienen Cataluña y Valencia y ya prepara Madrid

23 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El candidato a portero de discoteca en Cataluña tendrá que someterse a un curso intensivo y aprobar pruebas de aptitud; si el pretendiente quiere ejercer en Madrid, bastará con que pase un examen psicotécnico y otro de conocimientos. Y eso dentro de cuatro meses, cuando esté redactado el nuevo reglamento que Esperanza Aguirre incluyó el viernes en la batería de improvisadas medias puestas en marcha por ella y Alberto Ruiz Gallardón tras la muerte del joven Álvaro Ussía en la discoteca El Balcón de Rosales. Hasta hace tres días, la situación en la capital de España era la misma que en la gran mayoría de las comunidades autónomas, Galicia incluida. Ninguna norma específica regulaba el trabajo de los porteros.

Así, la Consellería de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza -el organismo gallego sobre el que recae la responsabilidad de supervisar la actividad de estos profesionales- trabaja con un reglamento de ámbito nacional, redactado en 1982. En su artículo 60, el texto recoge que «los dueños, encargados o responsables de establecimientos [...] por sí o por medio de sus porteros o empleados, deberán impedir la entrada en los mismos a los menores de 16 años y proceder a su expulsión cuando se hubieren introducido en ellos, requiriendo en caso necesario, la intervención de los agentes de la autoridad».

Ahí termina cualquier referencia a los porteros en la legislación gallega, que fija como única potestad de estos la de exigir el DNI cuando tengan «duda sobre la edad de los menores que pretendan acceder» al local.

Desde la Consellería de Presidencia se apunta que estos empleados del recinto también podrán controlar el acceso de quienes no cumplan «los requisitos a los que la empresa tuviese condicionado el derecho de admisión».

Polémico derecho de admisión

Sin embargo, en este apartado acerca del derecho de admisión entra en juego una obligación que casi ningún local gallego cumple y es el de exponer «mediante publicidad o en carteles bien visibles en la entrada» los requisitos a los que está sujeto el derecho de admisión.

Nada dice el reglamento acerca de las cualidades necesarias para ser vigilante de discoteca, ni tampoco señala cómo debe actuar tras comprobar si el cliente es mayor de edad y cumple las normas establecidas por la empresa para el acceso. El presidente de la Asociación Nacional de Porteros Profesionales, Rafael de Castro, sí daba hace unos días algunas pistas de lo que el profesional no está autorizado a hacer: «No puede usar armas, ni llevar walkies , no puede cachear ni usar medios electrónicos». Tampoco podrá usar la fuerza y si la situación se complica, dispone de un recurso legal: llamar a la policía».

Para evitar dudas sobre la labor de los porteros, Cataluña elaboró un reglamento en el 2004 -también a raíz de una muerte, la del ecuatoriano Wilson Pacheco, en una zona de bares de Barcelona-. En él se definen las funciones del vigilante y su formación: obliga a los candidatos a someterse a un curso de 40 horas, en el que aprende desde primeros auxilios a medidas de seguridad. Tras recibirlo y pasar las pruebas de aptitud, los aspirantes logran su carné.

La Generalitat Valenciana también tiene su reglamento desde el 2001 y ahora ultima su ampliación, hasta dejarlo en más de 500 artículos.

También Madrid tendrá en unos meses su reglamento, tras una decisión que acompañó al cierre de varios locales de ocio emblemáticos sin los papeles en regla y que la oposición en la comunidad ha tachado de oportunista y ha criticado por llegar tarde

Sin antecedentes penales

Quien pretenda trabajar controlando los accesos a cualquier discoteca madrileña deberá tener más de 18 años, ser español o tener permiso de residencia o de trabajo, carecer de antecedentes penales y superar dos pruebas en la Academia de la Policía Local.

Tras pasar un examen psicotécnico y otro sobre conocimientos básicos -derechos fundamentales y libertades públicas, medidas de seguridad, régimen jurídico de los menores y horarios de cierre- el aspirante recibirá una licencia que le permitirá trabajar como portero durante cinco años.