El arzobispo Alonso de Fonseca estuvo detenido entre las paredes del lugar emblemático de los terribles Moscoso
Al cronista se lo había solicitado Juanjo Gallo, ex compañero de redacción y siempre amigo. Era lo primero que le pedía en su veintena de años como jefe de prensa de la Diputación coruñesa: incluir Vimianzo en esta sección. Y es que ese ente se había encargado de la meticulosa rehabilitación del castillo, en la retaguardia de la Costa da Morte. Era una petición más que razonable, porque, si no figura Vimianzo en una recopilación de castillos, ¿cuál figura?
La obra se muestra impecable. Atrás queda una larga historia de cambios de mano, de conflictos medievales y de varias familias, entre ellas los fieros Moscoso. Y fue prisión porque no se andaban con bromas. Que se lo pregunten a Diego de Muros y, sobre todo, a un arzobispo de Compostela, Alonso de Fonseca, que se pasó un par de años entre esas paredes y, por lo que se sabe, los primeros tiempos fue tratado sin demasiadas contemplaciones.
En realidad, cuando se entra en el patio de armas se ve el trazado de unos muros: es lo que queda del castillo del XIII, derribado en 1467 por los irmandiños, aunque reconstruido poco después. Un nuevo cambio en el siglo XIX propició que pasara a pertenecer a una familia, los Martelo, que nada tenía que ver con esos avatares históricos.
Y al final, ante la ruina que avanzaba, la Diputación de A Coruña se hizo con él y lo recuperó para el futuro. Hasta tal punto que no solo se hicieron trabajos arqueológicos y arquitectónicos, sino que se le insufló vida. Es posible ver palillar o admirar trajes y piezas de lino, y también hay actividades complementarias que lo convierten en punto de referencia en la comarca. Si estuviera en Francia, la entrada costaría un mínimo de 10 euros y tendría folletos propios repartidos por todas las oficinas de turismo.
Juanjo Gallo se fue de repente hace mes. Jamás leerá estas líneas. Tranquilo, Juanjo: el castillo de Vimianzo ya tiene su página.
CÓMO IR
Vimianzo se encuentra en la carretera de A Coruña a Fisterra. Desde Santiago, las referencias son Carballo o bien Negreira y Baio. El castillo se está justo a la entrada del pueblo según se va desde A Coruña, a la derecha. Imposible no verlo.
COMER Y COMPRAR
No hubo nunca en Vimianzo ese gran sitio para comer. Varias parrilladas y similares. En el cercano Baio, Casa Cruz, mera casa de comidas.
Dentro del propio castillo es posible comprar piezas de lino y encajes, entre otras cosas.
DÓNDE DORMIR | PAZO DO SOUTO
Palacio de la Inquisición. El viejo palacio de los Montenegro estaba en ruinas hasta que un emigrante en Suiza, José Taibo, hizo los bártulos y regresó a casa. Compró la que había sido su vieja escuela y la rehabilitó. Le dio igual que aquello hubiera sido una aldea prehistórica sobre la que se construyó una torre que se transformó en palacio de la Inquisición: él quería que la zona de Carballo tuviese un hotel con encanto y lo consiguió. Además del edificio en sí hay que resaltar su posición estratégica, cerca de A Coruña pero también de toda la Costa da Morte.
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