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Un galáctico de las finanzas para apaciguar al mercado

Emilio Saracho Rodríguez de Torres no llega a la presidencia del Popular en el mejor momento de la entidad


redacción / la voz 02/12/2016 07:42

Es obvio que Emilio Saracho (Madrid, 1955) no llega a la presidencia del Popular en el mejor momento de la entidad. Pero quizás por eso su perfil es el único (o de los pocos) que puede lanzar un mensaje tranquilizador a los mercados, donde los inversores saludaron ayer su desembarco con una avalancha de órdenes de compra.

Y es que Saracho es un galáctico de las finanzas. Nada menos que el español que más lejos ha llegado en el competitivo mundo de la banca de inversión, tras ser nombrado en abril del año pasado vicepresidente mundial del gigante JP Morgan, el mayor banco estadounidense por volumen de activos. Licenciado en Económicas por la Universidad Complutense a finales de los setenta, continuó sus estudios en Estados Unidos, con un máster en la Universidad de California en 1980.

Aunque comenzó su carrera profesional al otro lado del charco, en el Chase Manhattan Bank, no tardó mucho en volver a España. Recaló en el Santander, donde su destino profesional se cruzaría con el de Ana Botín. Ambos participaron en el lanzamiento del Banco Santander de Negocios, y allí se forjó una amistad que siguieron cultivando durante la época en la que coincidieron en Londres.

Y es que la City ha sido el gran escenario de la carrera de Saracho. Allí ha trabajado de forma intermitente durante los últimos 25 años. Primero en Goldman Sachs y, tras un paréntesis en España, incorporado ya a JP Morgan, en el que comenzó como responsable para España y Portugal y ha acabado como número dos. Pese a la distancia, no se ha desligado de España, donde grandes empresas como IAG o Inditex (mantiene una buena relación con Amancio Ortega) han reclamado sus servicios como consejero.

Destacan quienes lo conocen su carácter directo, sin dobleces, su brillantez profesional y la habilidad para gestionar equipos. Cualidades que sin duda le harán buena falta para reflotar una entidad que en el último año ha perdido más de un 70 % de su valor en bolsa. Entienden los analistas que sus conocimientos del sector y sus contactos facilitarán la venta de activos y la búsqueda de inversores en caso de que se lance una nueva ampliación de capital. Pero también garantiza un plan b, ya que en caso de fracasar en ese intento tiene la agenda para explorar la fusión o venta de la entidad. De momento, todo son futuribles.

Lo único cierto es que Saracho, el hombre que antes de la gran crisis amagó con retirarse y se embarcó en una vuelta al mundo en un velero, el mismo que hace unos meses decía que su horizonte tras salir de JP Morgan era la jubilación, ha encontrado un nuevo reto. Y no es nada pequeño.

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Banco Popular
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