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¿Podremos mantener nuestro mismo nivel de vida cuando nos jubilemos?

La mayoría de los españoles desconocen cuánto cobrarán y a qué edad se retirarán


redacción / la voz 30/11/2016 05:00

El debate sobre la viabilidad del actual sistema público de pensiones por parte del Pacto de Toledo está en marcha. Como lo está la necesidad de afrontar una reforma capaz de asumir el mantenimiento de estas prestaciones a pesar de los problemas estructurales que origina una pirámide poblacional con menos trabajadores y más jubilados. En este sentido, y ante la incertidumbre que pesa sobre la sociedad el futuro de lo que está considerado como uno de los pilares del Estado del bienestar, el Instituto BBVA de Pensiones ha obtenido datos concluyentes a partir de una encuesta entre la población, en la que evalúa el grado de conocimiento que tienen los ciudadanos sobre cómo se ha de canalizar el gasto venidero de estas prestaciones sociales y los hábitos de ahorro.

En el conjunto del país, la percepción general cuantifica en uno de cada diez los españoles que se muestran preocupados por el futuro de las pensiones públicas. De hecho un 39 % de los consultados creen que una vez abandone la vida laboral dispondrá de unos recursos muy ajustados para poder vivir. Un porcentaje que, en el caso de Galicia, se reduce en cinco puntos, y sitúa, en cambio, en el 40 % el cómputo de gallegos que confían en llegar a la edad de jubilación con la esperanza de mantener un nivel de vida similar a cuando dejen su trabajo, solo superada por las comunidades de Navarra (51 %), Aragón (44 %) y Murcia (42 %).

El debate sobre el futuro de estas prestaciones comenzó desde el momento en que se hizo necesaria la apertura de la denominada hucha de las pensiones ante la imposibilidad de que el actual sistema de cotizaciones costease los más de 120.000 millones de euros que se gastarán este año en pagar las nóminas de los pensionistas. Ahora, con unas reservas tan reducidas que únicamente podrá sufragar las extras del 2017, urge la búsqueda de soluciones a un modelo capaz de pervivir durante las próximas décadas. Aun así, los españoles se consideran poco o nada informados sobre su jubilación. Así lo manifestaron el 71 % de los encuestados, y seis de cada diez querrían disponer de más datos sobre el importe de su pensión y la edad a la que podrán jubilarse. 

Jubilarse a los 60

En este sentido, a gallegos y españoles les gustaría abandonar la vida laboral unos años antes de lo que ya se ha regulado en la última reforma de las pensiones, que eleva progresivamente la edad de jubilación a los 67 años hasta el 2027.

En el caso de Galicia, el deseado retiro sería a los 60,5 años y la media estatal se sitúa en los 61,1 años, de acuerdo con los resultados de la encuesta del BBVA.

Si hay un apartado que preocupa especialmente a los consultados es cómo afrontarán el futuro como jubilados con las nóminas previstas. La cantidad mensual media que los gallegos calculan que necesitarán para vivir adecuadamente asciende a los 1.219 euros mensuales, 200 euros por encima de la prestación media actual.

Y es que el 74 % de los que han respondido a la encuesta afirman que los jubilados perciben menos pensión de lo que cotizaron como trabajadores, de ahí que una amplia mayoría, el 71 %, se muestre favorable a que se establezca una cuenta individual de cada persona para que pueda seguir las cotizaciones que acumula a lo largo de su vida laboral. La prestación de jubilación se calcularía según esa bolsa histórica.

Estas cuentas, denominadas nocionales, forman parte del modelo de pensiones de varios países europeos y es uno de los puntos que podrían debatirse en España en estos momentos en los que se dilucida sobre el modelo más conveniente para los próximos años. Y se incorporarían al sistema español sin variar el modelo contributivo procedente de las cotizaciones de los trabajadores y de las empresas, como ahora. La diferencia radica en que cada trabajador dispondría de una cuenta virtual donde acumularía sus cotizaciones a las que se incorporaría una determinada rentabilidad.

Los retos: el retiro de la generación del «baby boom» y una mayor esperanza de vida

El mensaje más tranquilizador en la actual discusión sobre el futuro de las pensiones en España es que sus actuales beneficiarios no verán sus nóminas amenazadas. Son 8.586.224, a fecha de octubre de este año, las personas que reciben algún tipo de prestación contributiva con cargo a la Seguridad Social.

Una cifra que no ha dejado de crecer en la última década, de acuerdo con los datos de evolución del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y que lo seguirá haciendo en los próximos años a un ritmo significativo si se tiene en cuenta que la generación del baby boom (los nacidos entre 1958 y 1977) comenzará a jubilarse en la próxima década. Habrá que esperar hasta el 2042, año en que se prevé un punto de inflexión, para contabilizar más de 15 millones de personas que engrosarán la cuenta del sistema de pensiones.

Pero no solo incidirán las variables demográficas. A ellas se añadirá una mayor esperanza de vida, y es precisamente este uno de los aspectos que analiza el instituto del BBVA en su informe sobre las pensiones. El fenómeno de la longevidad y la calidad de vida constituyen dos cuestiones que no pueden ser ajenas a la evolución del sostenimiento del sistema. En España, la esperanza de vida media de hombres (80,5) y mujeres (85,6) supera a la media de la OCDE, con lo que las pensiones se pagarán durante más tiempo. 

Otras variables

La evaluación del citado instituto también introduce como variables a tener en cuenta la tasa de dependencia, la edad de jubilación, la tasa de fertilidad, la de sustitución y los flujos migratorios.

En consecuencia, y de acuerdo con sus conclusiones, el instituto entiende que en España la vida laboral será más amplia, con una jubilación más retrasada y las pensiones públicas más reducidas. ¿Cómo se resuelve? Con sistemas complementarios que contribuyan a diversificar riesgos y garanticen las pensiones futuras. Por todo ello, entiende que los ciudadanos deben disponer de la información necesaria que les permita adoptar decisiones que eviten riesgos futuros que puedan generar incluso situaciones de pobreza. Porque una de las realidades incuestionables es que el envejecimiento de la población española afecta tanto a la sostenibilidad como a la suficiencia de las pensiones públicas.

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