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Bruselas pide explicaciones a Kroes por lo de su firma en Bahamas

La excomisaria europea podría perder su jugosa pensión vitalicia por haber ocultado que dirigía una sociedad opaca


redacción / la voz 23/09/2016 07:19

Está últimamente Jean-Claude Juncker que no da abasto para pedir explicaciones sobre hechos que en nada ayudan a mejorar la imagen de Bruselas a los ojos de una ciudadanía desencantada de tanta crisis como carga en los bolsillos.

Hace ahora algo más de una semana tuvo que soltar el presidente de la Comisión Europea un primer y sonoro puñetazo sobre la mesa para llamar al orden a uno de los suyos. A su antecesor en el cargo, para más señas. Le afeó Juncker a Durão Barroso su fichaje por Goldman Sachs, esa bestia negra que agrandó la crisis de deuda en la eurozona hasta casi asfixiarla. Incluso ha ordenado una investigación de las implicaciones éticas del nombramiento y retirado todos los privilegios al luso. Adiós a las alfombras rojas para el portugués.

Pero lo de ahora es peor. Quien está desde el miércoles en el ojo del huracán es la excomisaria de Competencia Neelie Kroes. Y lo está por haber administrado una sociedad opaca al fisco en las Bahamas. Entre el 2000 y el 2009, cuando era miembro del Ejecutivo comunitario, desde el que perseguía sin descanso los desmanes fiscales de las multinacionales, lo que le valió, entre otros, el sobrenombre de Neelie de Acero.

Al contrario de lo que sucedió en el caso Barroso, en el que Juncker tardó casi dos meses en reaccionar, esta vez la respuesta ha sido inmediata. El luxemburgués le ha enviado ya una carta a la exmandataria pidiendo explicaciones. Porque nada sabían del asunto en la capital belga hasta ayer. «La señora Kroes nos ha informado ahora», admitió en declaraciones a Efe la portavoz de la Comisión Mina Andreeva.

Si se demuestra que Kroes se saltó a la torera el código de conducta que rige para las comisarios, como parece que hizo, se enfrenta a duras sanciones. Entre ellas, la pérdida de la pensión vitalicia que le corresponde como ex alto cargo. Todo un bocado. La holandesa jura y perjura -por boca de su abogado, eso sí- que no quiso engañar a nadie, que fue un olvido, que no actuó de mala fe cuando no declaró, como debía, que era la directora de una firma off-shore en Bahamas, que ella pensaba que había sido disuelta. Mantiene la excomisaria que Mint Holdings -así se llama la sociedad- se creó para invertir en activos de Enron, el malogrado gigante energético estadounidense, protagonista a comienzos de los 2000 de uno de los mayores escándalos financieros de la historia. Pero que ella nunca llegó a hacer nada para la compañía y que, por supuesto, nunca recibió pago alguno por sus funciones. Admite, eso sí, que «formalmente infringió las reglas al no informar de su puesto» y asegura que «está dispuesta a asumir las consecuencias». 

La conexión española

La salida a la luz de los ya conocidos como papeles de Bahamas salpicó ayer al Santander. El trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación apunta que habría creado 559 sociedades en las paradisíacas islas en los últimos 25 años para canalizar las inversiones de sus grandes clientes. Desde la entidad aclaran que solo existe una firma que es cliente del banco con posiciones en las Bahamas. Y que, en cualquier caso, no asesoran «sobre estructuras de optimización fiscal».

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