En previsión de que las restricciones en el suministro de combustible puedan seguir hasta el 20 de enero, las casas armadoras afectadas han empezado a mover los hilos. Una de las soluciones en la que confían es en la llegada más o menos próxima de un petrolero japonés que lleva rumbo a las islas Malvinas para abastecer a la flota nipona que opera en el Atlántico sur. A su encuentro saldrían los pesqueros gallegos para repostar en alta mar, siempre y cuando la propietaria de la carga aceptase la transacción, pues, en principio, el gasoil es para los barcos japoneses.
Otra solución, solo al alcance del que tenga aún algo de combustible en las bodegas, podría ser la de poner rumbo hasta el puerto brasileño de Río Grande do Sur, al que, según Enrique Cossaro, ya han cambiado su base logística varios pesqueros gallegos por las trabas -ya no de índole energética, sino laboral- que habían surgido en Montevideo varios meses atrás. Ahora bien, eso sería como «estar en Marín e ir a repostar a Irlanda», comentaban en Marín.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios