El correctivo por utilizar publicidad engañosa es de 7.000 euros, mientras que la obstrucción a la inspección se pagará a 3.500. Solo una empresa ha optado por abonar la multa y concluir el expediente.
La campaña de la Consellería de Industria para reducir las quejas por el recibo de la luz (6.000 registradas en Galicia solamente hasta el pasado mes de abril) se ha topado con la resistencia inicial de las eléctricas a ser supervisadas. En los dos últimos meses, el Instituto Galego de Consumo ha abierto cerca de una decena de inspecciones en el sector. Cinco de ellas han acabado en sanciones para las compañías investigadas y el último expediente sigue pendiente de resolución.
De las cinco multas impuestas, cuatro tienen que ver con una obstrucción a la labor de inspección, y la última, con el uso de publicidad engañosa. En total, las sanciones suman un importe de 21.000 euros. El correctivo por utilizar publicidad engañosa es de 7.000 euros, mientras que la obstrucción a la inspección se pagará a 3.500. Solo una empresa ha optado por abonar la multa y concluir el expediente. El resto han presentado recursos de alzada contra la decisión de Consumo, o están todavía en plazo para hacerlo.
El sexto caso abierto guarda relación con otra posible obstrucción a la labor de investigación, pero en este caso ha sido considerada falta grave y la propuesta de sanción asciende a 7.000 euros.
La inmensa mayoría de las reclamaciones ciudadanas tienen que ver con posibles errores en el cobro de los recibos, sobre todo relacionados con la ya popular facturación estimada. Pero en otros casos, las denuncias se refieren a una lentitud inusual de las compañías para atender las demandas de los consumidores. Fuentes de la Unión de Consumidores de Galicia aseguran tener contrastadas esperas de casi un año para cambiar una modalidad de contrato. En algunos casos, el cliente solicitó el paso de una tarifa normal a otra de discriminación horaria y la formalización del cambio tarda hasta doce meses.
En otras ocasiones, viviendas o pymes han estado pagando durante meses tarifas que nunca contrataron.
La campaña de control e inspección de la Xunta se ha realizado en colaboración con las organizaciones de consumo, tras constatar que las reclamaciones relacionadas con el cobro de la electricidad se multiplicaron por cinco desde que en el 2009 se liberalizó el mercado.
La luz ha subido cerca de un 40 % en los últimos tres años. El último gran tarifazo, el mayor registrado en los últimos diez ejercicios, se produjo el pasado mes de enero, cuando el recibo sufrió un incremento del 9,8 %.
Galicia busca aliados
La Xunta se alió con la Comunidad de Madrid para solicitar al Ministerio de Industria que prohíba las facturaciones estimadas, o bien obligando a las compañías a realizar lecturas mensuales y no bimestrales, como hasta ahora; o bien volviendo a cobrar cada dos meses.
En paralelo, la Consellería de Industria elaboró un modelo de recibo de la luz único, más claro y fácil de comprender, con la intención de que sea adoptado por todas las compañías. El documento fue remitido a todas las comunidades autónomas, para forzar al Ministerio de Sanidad y Consumo a extender la medida en todo el Estado. Por ahora, cinco comunidades se han sumado a la petición de Galicia, y al menos otras cinco han quedado en estudiar la propuesta en cuanto constituyan sus nuevos Parlamentos autonómicos, tras las elecciones del 22-M.
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