Los afectados piden que se pueda saldar la deuda con la entrega de la vivienda
Los bancos no perdonan. En Galicia la palabra hipoteca ha ido asociada a desolación en 1.942 ocasiones, tantas como ejecuciones hipotecarias se presentaron ante el Tribunal Superior de Xustiza en el 2010. En España hubo 93.622, un 0,32% más que en el 2009, pero la cifra es casi el triple a la que arrojaban las estadísticas antes de la crisis (25.943). En la comunidad había entonces, en el 2007, apenas 701 ejecuciones. Ahora, unas 2.000 familias pierden anualmente su vivienda por el impago de la hipoteca a causa de la recesión.
La crisis económica ha hecho que estas ejecuciones casi se hayan triplicado en apenas cuatro ejercicios. Y no cabe pensar que la situación revierta. Con más de 4,5 millones de parados, el pronóstico no es precisamente halagüeño. La situación es más grave si se considera que cada ejecución solicitada al poder judicial por una entidad financiera, para subastar el bien y hacerse con el dinero adeudado, no representa necesariamente un solo inmueble, e incluye los que hubiese puesto como garantía previamente el deudor.
En Galicia, el año pasado la situación ha sido ciertamente dura, aunque se presentaron 111 ejecuciones menos, porque en el 2009 la cifra ascendió a 2.053. En España, los totales han ido a peor, pero Asturias, Aragón, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Navarra, el País Vasco y La Rioja también vieron reducidas levemente sus ejecuciones. En Cataluña, por el contrario pasaron de 4.538 en el 2007 a 18.102 en el 2010.
Vías para saldar la deuda
Ante este panorama los afectados buscan una salida para no perder su vivienda, comprada en época de vacas gordas, a veces con salarios poco estables, pero animados por los propios bancos, que creían improbable la depreciación.
La dación en pago es una salida posible a la ejecución hipotecaria, cuando el banco embarga la vivienda por impago de cuotas y el deudor está obligado a seguir pagando. Se trata de una opción poco frecuente que consiste en un acuerdo entre el banco y el deudor que permite saldar la deuda con la entrega de las llaves de la vivienda en pago de la hipoteca, tal y como sucede en algunos países. En España la ley lo contempla como voluntario para las entidades financieras, y solo suelen aceptarlo si consideran imposible recuperar el dinero o simplemente les interesa. Varias plataformas reclaman cambios legales en esta dirección, aunque el Gobierno se ha pronunciado en contra y ha defendido la posición de los bancos. En EE.?UU. este procedimiento se conoce como efecto sonajero desde la crisis de las hipotecas basura.
En el 2009 se produjeron en España 40.000 daciones, pero la cifra tiende a ir a la baja. Fuentes de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) observan que a los bancos no les interesa esta opción, y prefieren, si la hubiera, llegar al embargo de la nómina.
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