Unos quinientos trabajadores y vecinos, entre ellos el alcalde de la localidad, Juan Manuel Rey, se manifestaron en la capital gallega.
Los trabajadores de Clesa en Caldas de Reis (Pontevedra) se han manifestado esta mañana en Santiago de Compostela en defensa de sus puestos de trabajo con ironía y disfraces de vaca y supermán. Unos quinientos trabajadores y vecinos, entre ellos el alcalde de la localidad, Juan Manuel Rey, marcharon desde la alameda compostelana hasta los edificios administrativos centrales de la Xunta tras una pancarta con la leyenda «Clesa Galicia, en defensa de los puestos de trabajo».
Previamente, la presidenta del comité de empresa, Dolores Ramos, explicó a los informadores que al concluir este mes la firma les adeudará cinco salarios y se encuentran con un expediente de regulación aprobado. Este expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) fue aprobado por la Xunta el pasado día 23 y afecta a 123 trabajadores, con carácter rotativo y seis meses de duración, para toda la plantilla, descontados los diez contratos temporales que fueron extinguidos cuando la dirección de Nueva Rumasa anunció el concurso para sus empresas, además de otros 27 empleados prejubilados.
Ramos calificó de «diligente» la actuación de la Consellería de Trabajo, al aprobar el expediente con urgencia, y explicó que esta semana se reunirán para establecer los turnos y aplicar el ERTE. La sindicalista agregó que se encuentran a la espera de que «el concurso se defina y se clarifiquen las cosas» para los inversores que «están pendientes» de esta factoría y puedan «tomar sus decisiones».
La presidenta del comité apuntó que, «si esos inversores tienen un plan y el Gobierno está por la labor, como está declarando y pensamos que sí, confiamos que sí», la fábrica podría superar esta situación, porque nunca paró la producción y aún está activa, y sólo necesita la inyección de un capital para seguir funcionando. En su opinión, «es sencillo hacerlo».
Respecto a la postura de la familia Ruiz-Mateos, la trabajadora dijo que su actuación «ahora quedó definida y no debo entrar en insultos o descalificaciones. Se descalifican ellos solos», sentenció. Por el contrario, la portavoz alabó la actuación de la administración, en concreto de la Consellería de Trabajo, que calificó de «excelente».
También valoró la afluencia de vecinos a la manifestación en apoyo de las 150 familias afectadas por la crisis de la factoría de Caldas, así como la presencia de representaciones de los gobiernos local y autonómico, «porque el apoyo moral también es importante», frente a «una nefasta forma de hacer empresa».
Para el alcalde, Juan Manuel Rey, la situación es «compleja», pero «se está llevando razonablemente bien por parte del comité de empresa, que defiende sus derechos, como hace también la corporación municipal de forma unánime». Rey cree que el proceso «va para largo y ahora es difícil de valorar» cómo concluirá, aunque expresó su apuesta «por la creación de un grupo gallego».
La marcha se caracterizó por el alarde de ironía de los convocantes, desde la propia presidenta del comité de empresa, que acudió disfrazada de supermán, como había hecho en varias ocasiones Ruiz Mateos en la crisis de la primera Rumasa, o algunos miembros del servicio de orden, que marcharon vestidos de vaca.
Las propias pancartas destilaron humor, como la que rezaba que «Nueva Rumasa (2007-2011). Falleció repentinamente por un ataque de estafa». Otras de las que portaban los manifestantes ofrecían una imagen de Ruiz Mateos como zángano y una de ellas se refería a los diez mandamientos con algunos como «amaré el euro sobre todas las cosas», «tomaré el nombre de Clesa en vano» o «codiciaré los bienes ajenos».
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