La Xunta no descarta entrar en el capital, como accionista minoritario y con carácter temporal
El consejo de administración de Novacaixagalicia decidió ayer, con una sola abstención, seguir el paso marcado por casi todas las fusiones de cajas: crear una ficha bancaria desde la que operar. Las exigencias fijadas por el Banco de España son casi un corsé a medida que le impide seguir con su actividad como una entidad de ahorros, como se la conoce hasta la fecha. Esa fue parte de la explicación que la cúpula de la institución financiera trasladó a los consejeros, citados en la reunión ordinaria mensual en Vigo.
De esta forma, Novacaixagalicia inicia ya los trámites para contar con una ficha bancaria de nuevo cuño, sin emplear las dos de las que ya disponía, la del Gallego y la del Etcheverría, que suponían una mayor complejidad técnica porque ya hay accionistas privados. Según se apuntó en el consejo, podrá disponer de esa ficha dentro de dos o tres meses, el período estimado para escriturar la entidad y tener previamente el visto bueno del Banco de España. Con la decisión adoptada se trata de acelerar el proceso para la bancarización de la caja, algo que parece inevitable y que no se debía demorar.
Pero no se cierran otras puertas. Porque el consejo habilitó igualmente a José Luis Pego (director general), Javier García de Paredes (adjunto ejecutivo) y al resto del equipo a «estudiar, explorar y negociar» todas las alternativas que se plantean, y que van desde la constitución de un SIP, esto es, una fusión con otra caja (opción que no descartaban ayer varios consejeros) hasta la operativa desde un banco o la cotización en Bolsa. Los resultados de esos análisis se darán a conocer antes de un mes.
Las condiciones
Todo se hace con el objetivo de llegar a cumplir con las exigencias del Gobierno en materia de solvencia. Si opera desde un banco le bastará con llegar a un 8% de core capital; ahora tiene alrededor de un 6%. Mantenerse como caja la obliga a llegar a un 10%, algo imposible, y con el consiguiente riesgo de nacionalización.
Lo que no queda claro, tras la decisión de ayer, es cuánto negocio financiero traspasará la caja a esa ficha bancaria y cuándo se hará. Ha de aprobarlo, además, la asamblea, no solo el consejo.
La fórmula que se tratará de copiar es la que asumió hace unas semanas La Caixa, la mayor entidad del sector. Esta financiera ha creado Caixabank con sus mejores activos después de depositar en Criteria los que menos le interesaban, los de más difícil colocación, como los inmobiliarios. En Caixabank la entidad mantiene a la caja como primer accionista, a la espera de inversores privados, e incluso respeta en el consejo la presencia de empleados. Y se mantiene la posibilidad de continuar con la obra social. Algo similar ha hecho también Caja Madrid, con la creación de un banco malo, que tiene los peores activos, para dejar en el que cotizará lo más atractivo para los inversores.
La decisión adoptada ayer venía ya apuntada por la conselleira de Facenda, quien previamente, el miércoles en el Parlamento, ya había señalado que era la «mellor opción» para salvaguardar la galleguidad de la entidad, trabajando desde un banco del que NCG sea accionista mayoritario. ¿Y participaría el Gobierno gallego en esa solución? Fuentes consultadas no descartan que el Ejecutivo entre como accionista en caso de que la entidad precisara de capital y no llegara con lo aportado por los inversores privados, que serán los preferentes.
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