Galicia pretende conseguir más cuota con intercambios con otros países
Enero no es mes de lirio. Y febrero tampoco es temporada alta para la especie. Y, sin embargo, 50 días después de haber empezado el año, la flota ha consumido ya el 44% de la cuota de bacaladilla que Bruselas asignó a España en diciembre pasado: 894 toneladas. «A este paso, nin ao segundo trimestre chegamos con tope», se lamentó ayer Torcuato Teixeira, secretario xeral de la organización de arrastreros Pescagalicia-Obarco.
Dado el ritmo apresurado al que se evapora la cuota, no es extraño que los profesionales del sector apresuren las gestiones para evitar un amarre que, según las cuentas de la Consellería do Mar, afectaría a cerca de 8.000 personas que dependen de una pesquería que en Galicia supone casi el 20% de las descargas en lonja y el mismo porcentaje de la facturación anual de un arrastrero de litoral si faena como baka; del 45% si opera en pareja.
En su ronda de encuentros, los arrastreros se entrevistaron ayer con el presidente gallego, un encuentro «satisfactorio», puesto que Feijoo les reiteró todo el apoyo de la Xunta, pero de eficacia limitada, no en vano el Gobierno gallego es también víctima de una negociación desastrosa cuyo resultado recibió como «feito consumado».
De todos modos, la Xunta ha realizado las gestiones que están en su mano. Aparte de formar un grupo de trabajo con los afectados y exponer a la comisaria de Pesca, Maria Damanaki, las consecuencias socioeconómicas que traerá la decisión de recortar en un 93% la cuota de bacaladilla, Galicia pretende conseguir un tope adicional de lirio mediante intercambios con otros países, como suele hacerse con otras especies. Además, a largo plazo pretende conseguir que se divida en dos el stock de bacaladilla: el del norte, que dedican en su mayoría a hacer harina de pescado, y el del sur, que se dedica a consumo humano. En este sentido, ya dispone de un informe biológico que demuestra que el recorte del 93% fue quizás exagerado.
El BNG llama a la movilización
Con 93 embarcaciones arrastreras, Galicia es la zona más afectada por el recorte de la cuota del lirio. Y dentro de la comunidad, hay unos puertos más acuciados que otros. Ribeira, A Coruña, Muros, Celeiro... son todos muelles altamente dependientes de la bacaladilla. De ahí que el portavoz de pesca en el Parlamento del grupo nacionalista, Bieito Lobeira, anunciara ayer «un proceso de mobilización social» que comenzará en el concello más afectado, Ribeira.
El nacionalista se lamentó del poco peso de Galicia en las decisiones europeas sobre los totales admisibles de captura (TAC), con unos representantes políticos «que teñen unha actitude que se pode denominar como europailana». De seguir en esa línea en el 2012 «era para fusilar na alborada aos responsables da Xunta e o Goberno central». La Consellería do Mar recordó que está finalizando dos estudios sobre el lirio para llevar a un nuevo encuentro con los responsables europeos, y conseguir así un mejor trato.
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