Un vehículo comercial enchufable fabricado en Vigo seráel primer fruto de la alianza franconipona en suelo gallego
Dicen los expertos en automoción que el motor de combustión tiene los días contados y que muy pronto la calidad y el coste de un vehículo híbrido se medirá por la autonomía y la facilidad de recarga que le proporcione la batería de litio, que será el componente más caro del coche.
Los mismos gurús aseguran que llegará un momento en el que la carrocería será equiparable a la carcasa de un teléfono móvil, y que el fabricante más potente será aquel que consiga sacar al mercado la batería más competitiva.
Si todas estas predicciones están en lo cierto, y parece que sí, el futuro de la industria gallega del automóvil está a punto de conseguir un salto cualitativo que garantizaría su futuro durante décadas, porque la instalación de un centro de producción de baterías de litio en la comunidad, si finalmente Mitsubishi da el sí quiero a Vigo, será un acontecimiento industrial equiparable a la implantación del centro de PSA Peugeot Citroën, hace más de 50 años.
De hecho, la multinacional francesa tiene arte y parte en la probable llegada de los nipones, al igual que lo ha tenido en la constitución de un clúster integrado por cien proveedores que ya exportan el 60% de lo que fabrican.
Ambas multinacionales, PSA y Mitsubishi, mantienen una alianza para impulsar el desarrollo del coche eléctrico (los tres primeros modelos conjuntos los producen en Japón y comenzarán a salir al mercado a finales de este año), y en esta estrategia se enmarca el desarrollo en Vigo del primer vehículo comercial ligero de motorización eléctrica, un proyecto que ambos grupos tienen ya muy avanzado.
La importancia del plan de Mitsubishi es vital para una industria del automóvil en pleno proceso de transformación, y sus repercusiones de futuro son relevantes en materia de empleo e inversión, también para PSA Peugeot Citroën y para favorecer la llegada de nuevas empresas.
Fuentes del sector explican que la tecnología eléctrica, tanto para la versión híbrida como para el coche eléctrico puro, ofrece grandes oportunidades para la creación de firmas de componentes. «Empresas vinculadas a la fabricación de cargadores, motores eléctricos, convertidores, piezas de inyección de plástico o que trabajen con nuevos materiales (fibra de carbono, aluminio....) que contribuyan a rebajar el peso global del coche, incluido el chasis, pueden ver ensanchados sus horizontes», dicen.
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