El ministerio autoriza en la comunidad 148 de los 6.400 megavatios previstos y constata el parón del sector
Galicia ha perdido por muchos años el tren eólico. De acuerdo con el listado hecho público ayer por el Ministerio de Industria, en la comunidad pionera del negocio del viento apenas se podrán instalar durante los próximos tres años 148 megavatios, el 2,3% de los parques que se construirán en España en ese período. El Consejo de Ministros aprobó el pasado 13 de noviembre un calendario escalonado para la puesta en marcha en los próximos tres años de instalaciones de energías renovables. Esa programación distribuye el orden de entrada en operación de todos los proyectos de eólica y termosolar, atendiendo a la fecha en que se inscribieron en el registro de preasignaciones instaurado en abril por el Gobierno. Según ese calendario, en España se instalarán 1.855 megavatios el año que viene, 1.700 en el 2011 y otros 1.700 en el 2012. De esa cantidad, a Galicia le corresponden 109, 5 y 34, respectivamente.
Las competencias para autorizar parques eólicos de menos de cincuenta megavatios están en manos de las autonomías. Pero, para ordenar el caótico negocio del viento español, regulado en cada comunidad de un modo diferente, y contener la sangría económica que comenzaba a generar las primas de la fotovoltaica y la termosolar, el ministerio determinó la pasada primavera que, después de tener todos los papeles listos en la Xunta, un parque gallego debía anotarse en un registro de preasignaciones y cumplir unos requisitos adicionales.
Hace cinco años, Galicia lideraba con holgura el ránking eólico español y era, por sí sola, la sexta potencia mundial del sector. Actualmente, mientras la eólica avanza imparable en otras comunidades (las dos Castillas ya tienen más megavatios instalados) y en países como Brasil, Canadá o EE.UU., el negocio gallego del viento está parado. La comunidad cuenta con 3.161 megavatios, tramita otros 970 (de los cuales en el listado del ministerio solo han logrado entrar 148) y tiene pendiente de convocar un nuevo concurso para repartir los 2.325 del fallido reparto del Bloque.
Cambio de modelo
La principal razón de este parón es la política energética diseñada en el 2005 por el ala nacionalista del bipartito. El BNG planteó un modelo nuevo, basado en la entrada de la Xunta en el accionariado de los parques. Mientras lo desarrollaba, con la aprobación de un decreto y la convocatoria del polémico concurso, la Consellería de Industria cerró el grifo de nuevas autorizaciones, e incluso bloqueó parques admitidos a trámite por los Gobiernos de Fraga. A cambio, fijó su propia hoja de ruta. Ahora se sabe que, aunque el decreto del BNG hubiera sido legal, y el reparto no hubiera tenido que ser suspendido por el Tribunal Superior gallego, ninguno de los molinos repartidos en diciembre habría llegado al registro de preasignaciones de junio y, en consecuencia, a la lista hecha pública ayer.
El resultado de aquella política es que en el 2012 Galicia tendrá solo 3.318 megavatios, y se situará como cuarta autonomía en el ránking, superada también por Andalucía. La lista publicada ayer deja fuera del horizonte 2012 860 megavatios ya admitidos a trámite, algunos correspondientes a parques en los que las empresas ya habían efectuado inversiones, y que no podrán comenzar a funcionar antes del 2013, con unas condiciones económicas inferiores.
Fuentes del sector advirtieron ayer que el nuevo escenario crea una «situación insostenible» en el negocio del viento gallego. La mayor parte de los 156 megavatios autorizados están ya prácticamente construidos (109 comenzarán a funcionar a partir del 1 de enero). Esto significa que Galicia estará parada durante tres años. El sector eólico ya ha perdido 8.000 empleos en los últimos cinco años, y los ERE se multiplican en las auxiliares. La lista publicada ayer es, según las mismas fuentes, «el tiro de gracia» al sector.
La comunidad pierde el tren de las primas a las renovables
En los últimos años, Galicia ha enviado muchos mensajes a Madrid de los que se podía entresacar que las primas que recibe la energía eólica están infladas. La mayor parte de las empresas que resultaron adjudicatarias en el concurso del BNG ofrecían participación pública en los proyectos, algunas sin que la Xunta tuviera que poner un euro. Además, a la puja se presentaron proyectos industriales faraónicos, con cargo a la factura que se esperaba obtener de los molinos. Algunas empresas incluso acudieron a pedir potencia a Madrid, trasladando el mensaje de que la prima eólica (que se cobra por los parques autorizados por la Xunta, de menos de cincuenta megavatios, y en menor medida por los que se solicitan en el ministerio, superiores a esa potencia) no es imprescindible para la rentabilidad de un proyecto.
En este contexto, el Gobierno central cambió el escenario de juego por sorpresa, el pasado 30 de abril, justo cuando se estaba produciendo el traspaso de poderes en la Xunta. Galicia contaba con una cuota autonómica de 6.500 megavatios para el 2012 (dentro de una reserva estatal de 20.150 que recibirán la prima actual). Lo ocurrido en los últimos dos años convertía ese objetivo en una quimera. De modo que el ministerio optó por desoír las peticiones de cuotas territoriales y autorizar los parques por orden de llegada. O lo que es lo mismo, por no esperar a Galicia. En consecuencia, la eólica gallega sí podrá llegar algún día a los 6.500 megavatios, pero cobrando una prima menor, o incluso inexistente. Con esta medida, el Gobierno central garantiza la viabilidad de parques en comunidades con menos viento, que con una prima rebajada jamás se construirían. Los grandes beneficiados de la lista hecha pública ayer, al margen de las dos Castillas, son Cataluña y Andalucía.
Más tarde, más barato
En cambio, en Galicia los molinos se instalarán más tarde y producirán el kilovatio más barato. Pero seguirán siendo rentables, porque los pasillos del viento gallegos garantizan unas horas de producción que no tiene ninguna otra comunidad del país. La Xunta actual llegó al poder pocos días antes de que se creara el registro de preasignaciones, y desde entonces no ha logrado atajar la sangría que supone para el negocio del viento gallego el nuevo escenario. A cambio, se ha enredado con las fechas: el departamento que dirige Javier Guerra defiende que los molinos que se repartirán en el nuevo macroconcurso estarán autorizados en la segunda mitad del 2011, y ha insistido desde su llegada al poder en que comenzarán a funcionar a principios del 2012, ni un minuto después de lo que según su estimación lo habrían hecho de seguir adelante con el concurso del BNG. El anuncio del ministerio confirma que ninguno de esos molinos se podrá enchufar a la red antes del 1 de enero del 2013.
Jove, principal beneficiado, también se lleva dos parques termosolares
Los 156 megavatios que se instalarán en Galicia corresponden a tres parques de Inveravante (la corporación de Manuel Jove, que recientemente cerró un acuerdo para comprárselos a Gamesa), dos de Isolux, y el resto pertenecen a Iberdrola, Gamesa, Eurovento, Eólica Ourol (Epifanio Campo) y el Ayuntamiento de As Neves. Jove, con 57 megavatios, es el principal beneficiario. El industrial gallego también ha recibido autorizaciones para construir dos parques termosolares en la localidad extremeña de Olivenza y en la sevillana de Morón. Suman 100 megavatios y requerirán una inversión de 600 millones de euros. Fuentes de Inveravante mostraron su satisfacción por la resolución y aseguraron que supone «un paso importante» en la expansión del grupo.
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