El empresariado vigués asegura que «acatará» el resultado de la auditoría encargada por la Xunta
La reacción de los alcaldes de A Coruña y Vigo no se hizo esperar tras la comparecencia de Feijoo. Mientras en el norte se aplaudía la fusión, el presidente de la corporación municipal viguesa abanderaba la oposición a esta vía de solución para las cajas: «No le dejaremos a Feijoo entregar la caja del sur», llegó a decir ayer Abel Caballero.
El regidor herculino, el socialista Javier Losada, valoró la posición de la Xunta a través de un comunicado oficial en la que se muestra «satisfecho por la apuesta por la fusión». En su opinión, esta opción coincide con el deseo expresado por el Concello y asegura la «galleguidad» de las entidades.
También precisó que, desde el Ayuntamiento, se esperan ahora los siguientes pasos del Gobierno autonómico para propiciar esa unión, y advirtió de que se mantendrá «vigilante» para que «en ningún momento se alteren las condiciones fiscales y de localización de los órganos de gobierno de las cajas».
Más radical fue la posición del alcalde vigués, el también socialista Abel Caballero, que describió la comparecencia del presidente de la Xunta como «el mayor intervencionismo político en el sector financiero hecho hasta ahora en España». Criticó que Feijoo «siga sin aportar un estudio global de las cajas» y calificó como «artificio» las nuevas auditorías que evaluarán la solvencia de las entidades.
El alcalde concluyó acusando al titular del Ejecutivo gallego de querer «llevarse Caixanova para A Coruña», «cercenar el crecimiento del sur de Galicia», y «primar los intereses del norte sobre las necesidades del sur». «No habrá fusión», sentenció, porque «no la quieren los empresarios, ni la ciudadanía, ni Caixanova». Apeló a «un gran acuerdo» para la nueva ley de cajas y criticó la premura anunciada por la Xunta, que tachó de «nocturnidad y alevosía».
La respuesta le llegó minutos después desde el grupo municipal del PP, que elogió la «responsabilidad y prudencia» de la Xunta en este asunto y lamentó «que ante un tema tan importante para la ciudad, el afán de protagonismo y el interés personal del alcalde lo lleve a decisiones improvisadas e irresponsables, que solo responden a una actitud electoralista en búsqueda de un puñado de votos».
Desde el empresariado vigués, la oposición a la fusión rebajó su tono. El presidente de la CEP, José Manuel Fernández Alvariño, aplaudió que las dos cajas acepten ser auditadas, aunque reiteró que deben ser sus consejos quienes al final decidan. Pidió que Feijoo vete «solo aquello que conculque la galleguidad de las cajas», y admitió que los empresarios están «abiertos a la mejor solución para Galicia». El presidente del Club Financiero, Jaime Borrás, dijo que su organización «no se cierra a a nada», aunque criticó que la Xunta apueste por la fusión «antes de conocer las auditorías».
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