El presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, planteó el lunes al titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, su intención de liderar un proceso de alianzas con varias entidades financieras del norte de España, aprovechando el sistema institucional de protección (SIP).
El equipo de Gayoso lleva semanas explorando el mercado para configurar este modelo, que seguiría la estela del SIP creado entre las cajas de Navarra y Canarias. Los posibles socios de Caixanova serían las entidades de Murcia y Asturias, sin descartar alguna otra.
Hasta ayer, la caja viguesa era la de mayor dimensión de esas tres por número de activos, lo que le permitiría liderar el proceso. Pero el Banco de España comunicó en las últimas horas la venta de Caja Castilla-La Mancha a Cajastur, lo que sitúa la entidad asturiana como la más poderosa en una hipotética fusión virtual de las cajas del norte.
Sin embargo, además del tamaño, entre esos socios Caixanova tiene los peores números en cuanto a morosidad y solvencia, dos de los niveles que más analizan en la actualidad los analistas. Cajastur, por ejemplo, tiene un core capital -capital básico- del 12%, y la entidad murciana, en torno al 8%. Enfrente, menos de un 6% de la entidad del sur de Galicia. Sus niveles de morosidad, además, están dos puntos mejor que la gallega.
La posible sede de la SIP en la que participaría Caixanova estaría en Madrid, según fuentes conocedoras de la operación. Sucedió así con la fórmula liderada por Caja Navara y también con la que tienen diseñada varias cajas rurales. Quedaría así en entredicho la idea de mantener la galleguidad.
En la reunión con Feijoo y con la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, el equipo de Caixanova admitió que la normativa del Banco de España sitúa al sistema institucional de protección como una fusión real a medio o largo plazo. Sin embargo, la entidad viguesa hizo constar que la circular de junio del 2006 -en la que el Banco de España define la figura del SIP- especifica que cualquiera de los socios participantes en la alianza puede abandonar la sociedad avisando al resto de aliados y al Banco de España con 24 meses de antelación. Esta especificación convertiría el pacto en «reversible», algo que, a juicio de Caixanova, facilitaría que la Xunta aprobara la fórmula.
Gayoso trasladó a los miembros del consejo de administración en su última reunión un mensaje de «tranquilidad» y les pidió que mantuviesen la «serenidad» en el debate, desde el convencimiento de que «en estos momentos la mejor opción para la caja es crecer en solitario». Mientras, la Confederación de Empresarios de Pontevedra y la Cámara de Comercio de Vigo ya tienen en su poder un informe que avala la tesis de Caixanova que harán público el viernes.
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