Pese a que fueron muchos los analistas que ayer decidieron hacer un llamamiento a la cautela tras digerir las cifras de crecimiento publicadas por el Gobierno, en Wall Street no hubo sitio para ella. Los inversores celebraron la buena nueva con un aluvión de compras que acabó traduciéndose en la mayor subida desde julio pasado. El Dow Jones terminó la jornada con un alza del 2,05%, un empujón que le bastó para colocarse otra vez por encima del listón de los 9.900 puntos (cerró en 9.963). En el caso del Standard & Poor's 500, el avance fue del 2,25%, hasta los 1.066 puntos; y en el mercado tecnológico Nasdaq el repunte fue del 1,84%, hasta los 2.098 puntos.
Atrás quedaba, pues, el nerviosismo generado en las últimas sesiones por la publicación de datos sobre el mercado de la vivienda o la confianza de los consumidores, que habían despertado el pesimismo de los inversores y arrebatado a los índices los máximos anuales cosechados con el apoyo de unos resultados empresariales que, en líneas generales, han superado las mejores expectativas.
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