Descarta alianzas interregionales como sugirió Montoro y «aventuras arriscadas» como uniones virtuales
Con una vela encendida a la «prudencia» y con otra invocando la necesaria «solvencia» de las entidades financieras gallegas, la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, empezó a levantar ayer las cartas con las que juega la Xunta en el debate sobre el futuro de las cajas. La responsable autonómica trazó para las entidades un escenario de fusión que pueda garantizar su viabilidad económica y su fuerte vinculación territorial, y en este contexto hizo un llamamiento a Caixa Galicia y a Caixanova para que superen «localismos estériles» y conformen una estrategia para seguir siendo competitivas y mantener su «compromiso» con la comunidad.
Fernández Currás intervino ayer en un debate político sobre las cajas, abierto en el Parlamento a petición del BNG, y lo hizo utilizando un discurso deliberadamente muy medido con el propósito de apartar el trigo de la paja y delimitar las competencias de Xunta y Banco de España. Manifestó que se están «vivindo cambios» en el sistema financiero español que alterarán el mapa de las 45 cajas, a los que las entidades gallegas «non poden manterse alleas», pues dejó entrever que están obligadas a mover ficha para adoptar una posición que garantice su «eficiencia, fortaleza e solvencia».
Es más, la conselleira puso de relieve que las cajas deben analizar este «contexto dinámico», ya que tanto Caixa Galicia como Caixanova son «apetecibles como posibles socios para outras entidades». Y la Xunta no evitó en este punto trazar la primera línea roja, al advertir que las dos cajas «deben estar liderando calquera proceso de integración» en el que puedan verse implicadas, entendiendo además que esto ha de ser el principio básico para su «supervivencia». Precisó además que «non existe ningún proxecto de fusión dunha caixa galega con outra de fóra da comunidade».
Todavía dio la conselleira alguna pista más de hacia donde han de apuntar las cajas gallegas, al remarcar que en Galicia «non imos a importar o modelo de Caja Madrid», consistente en darle más talla a las grandes entidades de ahorro, ni tampoco el de las fusiones interregionales que propugna el portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro. De igual modo, le cortó las alas al sistema institucional de protección (SIP, que opera como una fusión virtual) sugerido por Caixanova, al entender que «non é tempo de aventuras arriscadas».
Por tanto, la única de las opciones que se encargó de oxigenar Fernández Currás en su discurso fue la de una fusión entre las dos cajas gallegas, al insistir por activa y por pasiva en la necesidad de mantener su «implicación no territorio», remarcando, además, que el interés que tienen para la comunidad las dos entidades de ahorro «trascende aos seus xestores».
Evitar los personalismos
En ese afán por buscar el «ben supremo» de Galicia, la conselleira conminó a Caixa Galicia y a Caixanova a «esquecer personalismos e localismos estériles», pues dejó claro que muchas veces solo sirven para disfrazar «intereses espurios» que nada tienen que ver con los intereses fundacionales de las entidades. Fue sin duda el mensaje más claro lanzado en la intervención de Currás, que su departamento considera que, más que a los directores generales, iba dirigido a los políticos con influencia en los consejos de administración de las cajas, como el alcalde de Vigo, Abel Caballero, o el presidente de la Diputación de A Coruña, Fernández Moreda, por hacer gala, entiende la Xunta, de poca prudencia.
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