Los sindicatos denuncian que la mayor presión de las mutuas y el temor al despido retraen a los empleados
Galicia se sitúa como la quinta comunidad con menos incapacidades, pero la segunda en la que más se prolongan
Con las empresas pendiendo de un hilo por la crisis, el gasto extra que supone pagar las bajas por enfermedad podría acabar por desbaratar sus cuentas. Ante esta situación, son cada vez más los trabajadores que desisten de pedir la incapacidad temporal por enfermedad, sobre todo en caso de dolencias menores, como resfriados o gripes, por temor a las consecuencias que podría tener para su puesto de trabajo.
Una realidad que avalan, además, los datos facilitados por la propia Seguridad Social. Así, desde que estalló la crisis el número de bajas mensuales por enfermedad común (se exceptúan los accidentes de trabajo o enfermedades laborales) se redujo desde los 483.011 del año 2007 a las 462.784 del 2008, hasta las 445.087 bajas que, de media, se concedieron en España en lo que va de año, una caída del 7,9%. Unas cifras que se traducen en que 432.344 cotizantes a la Seguridad Social dejaron de coger la baja en el último año y medio. En el caso de Galicia, el descenso de las incapacidades temporales en el mismo período se sitúa en las 28.302, al pasar de las 23.103 bajas mensuales del 2007 a las 20.337 de los primeros meses de este año (un retroceso del 12%, cuatro puntos más que en el conjunto del país).
Para los sindicatos, la explicación a este descenso pasa, indiscutiblemente, por el temor de los empleados a perder su puesto de trabajo. «Esto es indiscutible, especialmente con el tema de los catarros o las gripes hay una idea que nos sobrevuela por encima de la cabeza que es el temor al despido. Los trabajadores hoy aguantan como sea, hay miedo. Cuando antes te encontrabas mal cogías la baja libremente, ahora haces un esfuerzo que, en muchos casos, no se debería hacer», señala Ascensión Esteban, responsable del área de Salud Laboral de Comisiones Obreras en Galicia.
Una hipótesis que, desde las centrales, sustentan en la duración de las incapacidades temporales. «Redúcense os procesos pero as enfermidades polas que se dá a baixa son moi longas», subraya Carlos Bellas, secretario de Salud Laboral de UGT-Galicia. Así, las bajas se prolongan ahora una media de 39,24 días, casi dos más que en el 2007 pese a la reducción de procesos, de lo que concluyen que las bajas que ya no se solicitan son las de menor gravedad y duración. Galicia, con una media de 53,44 días, se sitúa como la segunda comunidad donde los procesos se prolongan más, solo por detrás de la Comunidad Valenciana, con una media de 57,51 días.
Diálogo social
Al miedo a perder el trabajo se une un refuerzo del control de las mutuas sobre los trabajadores en situación de incapacidad temporal. «Las mutuas siempre son muy incisivas en el control de las bajas, pero ahora están haciendo mucho más hincapié», afirma Ascensión Esteban, que también apunta al interés de los empresarios por reforzar esa posición reguladora de las mutuas en el marco del acuerdo del diálogo social. «Los empresarios -concluye- pretenden que el control del absentismo por enfermedad laboral lo realicen las mutuas desde el primer día y están presionando a través del diálogo social para marcar este tema».
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