Los sindicatos piden una subida salarial del 6% para este año y la patronal ofrece un 1,4%
Los sindicatos del sector del metal de la provincia de Pontevedra echaron ayer el primer pulso multitudinario a la patronal del sector -con la que negocian desde hace más de un mes y medio un nuevo convenio colectivo- convocando a miles de trabajadores del naval, sobre 4.000 según distintas fuentes, a manifestarse por las principales calles de Vigo, aun cuando está previsto que la negociación del documento se reanude esta misma tarde. Es el primer gesto serio de las centrales en medio de las negociaciones, aunque ya hubo dos avisos en días pasados: el primero, una manifestación preventiva por los obstáculos para negociar un nuevo documento, protagonizada por cerca de 500 personas de los sindicatos CC.?OO., UGT y CIG, que acabó en la sede de la Xunta; y el segundo intento, con un encierro de los 16 representantes sindicales en la delegación de la Consellería de Traballo, que concluyó ayer después de una semana con los trabajadores instalados en el edificio oficial.
En este tercer pulso, el de ayer, los sindicatos lograron sacar a la calle a trabajadores de los principales astilleros y empresas auxiliares, como demostración de la capacidad de respuesta de los obreros ante la parálisis del convenio. Los líderes sindicales creen que el nuevo documento debe recoger un incremento salarial del 6% y con una vigencia de solo un año, en tanto que la patronal ofrece una subida salarial del 1,4% y firmar por, al menos, dos años. En este sentido, el dirigente de la Confederación Intersindical Galega, Antolín Alcántara, dijo ayer que las distancias con la patronal son, en este momento, «infinitas, por non dicir insalvables».
La manifestación de ayer se inició a las diez de la mañana, con dos cabeceras, que partieron desde los astilleros situados en la zona este y oeste del litoral de la ciudad, respectivamente. Los trabajadores abandonaron las factorías y se concentraron en el edificio administrativo de la Xunta de Galicia sobre las doce de la mañana, un punto de encuentro en el que se unieron , además, con los sindicalistas que llevan casi una semana protagonizando un encierro por la, a su juicio, inmovilidad de la patronal.
Uno de esos grupos de trabajadores arrancó la protesta frente al astillero Hijos de J. Barreras, situado en la zona oeste de la ciudad, quemando a su paso una barrera de ruedas. Salvo por esa quema de neumáticos y el caos colateral por el paso de miles de trabajadores por el medio de la calle, la protesta fue completamente pacífica.
A partir de ahí, caminaron hacia la sede oficial de la Administración autonómica por varias de las principales avenidas de la franja litoral de la urbe, para concentrarse, una hora y media después, con los cientos de obreros que llegaban de los astilleros de la zona este de Vigo.
«Traballar amodiño»
Los bloqueos en las calles supusieron atascos kilómétricos. Los automovilistas, en algunos casos, se quedaron atrapados durante casi una hora, ya que la manifestación cortó a su paso las principales arterias de la ciudad, como la Gran Vía, Beiramar o Urzaiz, además de las calles colindantes a El Corte Inglés.
A partir de aquí, el grupo se dirigió hacia el Concello de Vigo, donde celebraron una asamblea. Durante esa reunión, los dirigentes sindicales animaron a los concentrados a «traballar amodiño» hasta que se resuelva el conflicto.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios