Los ganaderos acusan a la distribución de arruinar al sector con esta estrategia
La guerra de las grandes cadenas de distribución por ver quién ofrece la cesta de la compra más barata para atraer clientes en plena crisis es otra de las causas que explican la delicada situación de los productores gallegos de leche. Las industrias transformadoras, con marcas muy arraigadas en el mercado, dejan de recoger en granjas de la comunidad - caso de Pascual- porque sus ventas han caído y necesitan aprovisionarse de materia prima más barata, que consiguen recurriendo a los excedentes de otros países.
Pero las grandes firmas también pierden clientes por la fuerte penetración de las marcas blancas, propiedad de las cadenas distribuidoras. Según los datos del Fondo Español de Garantía Agraria, el pasado año 2008 (sin contar el mes de diciembre) entraron en España 268 millones de litros de leche ya envasada, proviniente en su mayoría de Francia y Portugal. (importaciones a las que habría que sumar las cisternas de leche líquida contratadas por las industrias).
Una parte de esas compras corresponden a materia prima que llega en brik a muy bajo precio y que las cadenas de distribución alimentaria utilizan en sus puntos de venta como producto reclamo. Según un informe al que ha tenido acceso este periódico, a la cabeza de las importaciones de leche ya envasada en marca blanca se sitúan Mercadona (6 millones de litros al mes), Lidl (2), Día (2), Eroski (1,5) y Bonarea (3,5), una cadena con presencia en Cataluña. Entre todas, suman unos 15 millones mensuales, pero aún se desconoce lo que importan otras firmas.
De hecho, los ganaderos ya han instado al Gobierno a que cree un registro con información detallada sobre cuánto trae cada firma al mes y, sobre todo, a qué precio lo hace. «A poco que se redujera esta entrada de leche en marca blanca a un precio muy barato se garantizaba la recogida en muchas granjas gallegas», explica Javier Iglesias, de Unións Agrarias.
Las cooperativas gallegas también se han sumado a las críticas. «Obviamente, España importa leche porque tiene una cuota de poco más de seis millones de toneladas y consume nueve, pero eso no puede hacerse como ahora, con cadenas trayendo briks baratos y reventando el mercado interno», lamenta Higinio Mougán, gerente de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias.
La situación en Galicia ya ha llegado al extremo de que unas 1.700 granjas lácteas -de las poco más de 13.000 que existen- tienen serios problemas para dar salida a 300.000 litros de materia prima. Tanto Xóvenes Agricultores como el Sindicato Labrego Galego (las otras dos organizaciones convocantes de las protestas en Galicia) alertan de que la situación irá a peor a medida que avancen los días. «Sobra leite en Europa, o que vai agravar as cousas», alerta Carme Freire, del SLG. Para Francisco Bello, de XX.?AA., «es una auténtica vergüenza que quede leche sin recoger en un país como Galicia».
La crisis de precios y las dificultades para dar salida a la producción han generado un clima de creciente malestar en el campo y en las organizaciones de ganaderos, que amenazan con intensificar las protestas y advierten de que la tensión creada puede desembocar en nuevas movilizaciones si no se resuelve el problema.
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