Sugieren, entre otras medidas, abaratar el despido en los nuevos contratos
La travesía del desierto será más larga de lo previsto para la economía española, porque a la crisis financiera y la desaceleración del consumo se suma el rápido empeoramiento de los resultados empresariales y no hay que pensar en el sector exterior como un alivio, porque el parón que sufre la zona euro impide el avance de las exportaciones. La reactivación no llegará antes del segundo semestre de 2011, ni se volverá a crear empleo antes de esa fecha, según la opinión que expresan la mayoría de los 122 expertos y dirigentes empresariales que han colaborado con la consultora Pricewaterhouse Coopers en la elaboración la última oleada de su «Consenso económico».
Hay pocas novedades en las respuestas sobre las medidas a adoptar para impulsar una salida sostenible de la crisis. Los consultados se apuntan a una reforma laboral que incluya el abaratamiento del despido en los nuevos contratos, reclaman el aumento del gasto público en infraestructuras, sugieren que los sectores público y privado destinen fondos más abundantes a la investigación, el desarrollo y la innovación y urgen que se dediquen mayores recursos a la mejora del sistema educativo.
Si el vicepresidente Pedro Solbes se tomó su tiempo hasta reconocer la gravedad de la situación, ahora no está sólo cuando advierte -como hizo la pasada semana en el Parlamento- que el frenazo económico puede prolongarse más allá de lo estimado en las últimas proyecciones. Analistas y empresarios prevén que el Producto Interior Bruto de España caerá el 2,3% de media este año -medio punto porcentual más que el descenso del 1,6% previsto por el Gobierno-, lo que supone un brusco hundimiento frente al avance del 1,2% contabilizado en 2008 y un severo desplome respecto al 3,7% de 2007. También pronostican un retroceso adicional del 1,2% en 2010, y cabe recordar que en la fase aguda de la anterior crisis, la producción apenas sufrió un descenso del 1% en 1993.
Los consultados temen una salida de la crisis «lenta y difícil». Conscientes de que la economía española necesita volver a la trayectoria del crecimiento para crear puestos de trabajo, un 77% opina que las empresas no generarán empleo, al menos, hasta 2011. La recuperación del mercado laboral no llegará antes de que transcurran dos años.
Ya toca a las empresas
La razón última de esta desconfianza está en la creencia de que aún está por venir una etapa de malos resultados empresariales.
Las desfavorables condiciones del crédito y la caída de la demanda van a lastrar las cuentas y la rentabilidad de las compañías. Los dirigentes de las sociedades, sobre todo, perciben que el sector exterior no va a contribuir a la recuperación: un 60% del total de los participantes en el Consenso cree que en los próximos meses disminuirán las ventas al exterior, frente al 30% que confía en que se mantengan estables.
Un atisbo de esperanza se percibe en las respuestas relativas a la evolución de la situación económico-financiera de las familias. Desciende quince puntos el porcentaje de quienes prevén un empeoramiento -que todavía son un 60%- y sube al 33% -diez puntos más que en el anterior trimestre- la proporción de los que piensan que no habrá cambios, ni a peor ni a mejor, en los próximos seis meses. Los expertos moderan ligeramente su pesimismo sobre el consumo privado y la inversión de los hogares, convencidos tal vez de que -como parece revelar la confianza de los consumidores-, podría haber tocado suelo.
Empresarios y expertos no temen, por otra parte, que la desaceleración de los precios pueda derivar en deflación, peligrosa situación de desplome persistente que alimenta nuevas caídas de la actividad. Los encuestados piensan, igual que las autoridades económicas, que tras el bache de comienzos del verano -en el que podrían darse tasas de inflación interanual negativas- el Índice de Precios de Consumo retomará la senda alcista hasta presentar un nivel del 1,1% a finales del año.
En el ánimo de los encuestados ha calado, finalmente, la idea de que el precio oficial del dinero va a seguir siendo bajo en la zona euro. Tres de cada cuatro creen que el Banco Central Europeo aplicará un recorte de al menos medio punto antes del mes de junio y uno de cada dos sostiene que el tipo de referencia de la región estará en el 1,25% o incluso por debajo de ese nivel en la fase más aguda de la crisis, allá por el mes de diciembre próximo.
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