Los profesionales coinciden en que la crisis ha obligado a ajustar la oferta para mejorar la salida
La caída de las exportaciones y el retraso de los clientes nipones sitúan el kilo de producto en 360 euros
Siguen estando en niveles prohibitivos, pero lo cierto es que quienes quisieron incluir angula del Miño en alguna de las múltiples cenas navideñas pudieron hacerlo con una factura bastante más asequible que la expedida doce meses antes. Es más, según el presidente de la asociación de pescadores del Miño, Samuel Martínez Otero, «el precio a pie de río fue el más bajo del último lustro».
Las ganancias de los intermediarios también se han reducido. Así que, aunque los pescadores hayan cobrando una media de 360 euros por kilo de producto, frente a los 450 de media de los últimos años, el precio de venta al público en los viveros, según la entidad, puede rondar los 550 euros, y dispararse hasta los 700 en las grandes superficies. «Estamos satisfechos porque reconocemos que hay un margen comercial justo; el año pasado, sin embargo, nos la pagaban a 450 y luego duplicaban el precio», explicaba Samuel Martínez.
Los profesionales afirman que el descenso de la cotización no tiene que ver con una menor demanda, y menos en el mes de diciembre, que debería ser el de mayor producción y, sobre todo, de ventas. Sí coinciden en que la crisis ha obligado a ajustar al máximo la oferta para mejorar la salida.
Pero lo que parece claro es que los que se beneficien de esta rebaja para catar el oro negro del Miño pueden agradecérselo a los buscadores nipones, que han retrasado su visita al Baixo Miño para hacerse con producto suficiente para sus plantaciones de acuicultura: «Cuando hay exportaciones suben los precios, pero, de momento, la que hemos capturado se fue toda para cocer, para el mercado nacional», manifiesta Samuel Martínez. Según sus previsiones, «de China y Japón vendrán este mes». Dice que «es normal que esperen a las últimas lunas de la temporada, porque es cuando entran las angulas más pequeñas y, así, en vez de llevar 3.500 angulas por kilo, se llevan 4.500».
Confían en que para entonces también se haya recuperado la mala racha con la que acaban el año y despiden la segunda luna de la campaña, que se inició el 20 de noviembre. Y es que la media de capturas no ha subido de 5 kilos por embarcación y luna -unas 10 noches seguidas de trabajo-, ya que el alevín de la anguila solo se consigue cuando la oscuridad es total. Entre las dos riberas del Miño suman un centenar de embarcaciones en busca del pescado más cotizado.
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