Conductores que utilizan la AP-9 abogan por que la gestión vuelva a ser gallega o que retorne al Estado
Un total de 4,95 euros. Ése es el primer desembolso que tiene que realizar cada uno de los conductores que ponen rumbo al sur desde A Coruña por la AP-9, el cordón umbilical que une el boyante eje atlántico con Portugal. Ayer, a las cuatro y media de la tarde, cuando aún faltaban unas tres horas para ser hora punta, los responsables de las tres cabinas del peaje que estaban funcionando no paraban de repetir la misma frase: «¿Quiere usted recibo?». Aunque apuraban el cobro, no podían evitar la cola de coches y camiones retenidos a la espera de poner sus euros en la que desde la privatización de la Empresa Nacional de Autopistas (ENA) en el 2003 se ha convertido en la única hucha segura de Sacyr Vallermoso.
El cerdito de barro fue engordando con las aportaciones de los 28.000 coches de media que cada día utilizan la vía, algo que reportó en el 2007 unos beneficios de 160 millones de euros a la filial del grupo encargada de gestionar las autovías gallegas.
Ahora la hucha irá a parar a otras manos. A algunos usuarios de la AP-9 les gustaría que fuera a parar a guantes gallegos. Estaría bien que los empresarios de la comunidad lo guardaran en sus armarios, pero mejor aún, tal y como defienden otros, que fueran las arcas públicas las que se beneficiaran para luego poder repercutir la recaudación en el arreglo de las vías o en acciones de obra social. Para muchos sería una fuente de financiación importante en tiempos como los que se avecinan.
«Ya que el peaje no lo van a bajar, por lo menos que repercuta en Galicia», explican algunos usuarios. Incluso hay el que sugiere que la compren y que luego la saquen a bolsa para que todos los gallegos tengan la opción de tener una participación en los beneficios.
Rebaja
Pero también hay usuarios mucho más prácticos. Los números que echan son la de su cuenta corriente y aseguran que les da igual el nombre o el domicilio social de la empresa que compre Audasa y Autoestradas de Galicia, lo único que les interesa es que bajen el precio que pagan en cada peaje que hay en el camino. «Pero qué compañía que gaste tanto dinero en comprarla va a bajar el peaje, que es de donde vienen los beneficios», comenta otro conductor.
Mientras los coches y camiones vienen y van por los peajes de la AP-9, los trabajadores los ven desde la cabina. Y alguno se pregunta a ver qué hacen con nosotros ahora, pero reina la calma total.
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