La crisis ya ha obligado a inyectar en el sistema casi el doble de dinero que tras el 11-S
El Banco Central Europeo acudió ayer al rescate de la banca europea para curarla en salud de los posibles efectos que la quiebra de Lehman Brothers pudiera tener sobre el mercado financiero de la zona euro. Así, la entidad que dirige Jean Claude Trichet acordó un préstamo extraordinario de 30.000 millones de euros, a bajo interés y con un día de vencimiento, del que acabaron beneficiándose medio centenar de entidades de la UE.
La decisión se tomó poco después de que la totalidad de las bolsas europeas abrieran sus operaciones acusando graves descensos arrastradas por la caída de la mayoría de los bancos, y de que las tasas de los créditos interbancarios -el interés al que se prestan el dinero entre sí- iniciaran una preocupante escalada.
Eso hizo temer por la capacidad para obtener liquidez de muchas entidades, pero también por un súbito y descontrolado aumento del euríbor. Ese índice, rasero de medida de los intereses que pagan por sus hipotecas la mayoría de las familias europeas y que ayer rondaba el 5,34%, se calcula precisamente con la media de las operaciones de préstamo entre las mayores entidades de la zona euro.
La decisión del BCE tuvo efectos casi inmediatos, porque hasta 51 de ellas solicitaron al momento créditos por un montante de unos 91.000 millones, más del triple de lo ofertado. La tasa mínima era del 4,25% -el tipo oficial del dinero en la eurozona-, aunque algunos bancos llegaron a ofrecer el 4,7%, de forma que la tasa media acabó en el 4,39%. Las entidades deberán devolver hoy mismo ese dinero.
«Volatilidad»
Jean Claude Trichet aseguró que el objetivo de su decisión era mantener «la corrección en los mercados» tras «los episodios de elevada volatilidad» en los que los habían sumido la quiebra de Lehman Brothers y la fusión de Merrill Lynch y el Bank of America. Además, la entidad recordó que vigila «muy de cerca» todos los acontecimientos que puedan poner en peligro la estabilidad del mercado del dinero en la zona euro.
Lo cierto es que fuera de ella también cundió el pánico, lo que llevó al Banco de Inglaterra a proponer un crédito extraordinario de 6.300 millones de euros, que liquidó en pocos minutos entre las entidades británicas que trabajan con libras. Mientras, el Banco Central Suizo ofertó préstamos a un día por primera vez en ocho meses.
Desde que la crisis de las hipotecas basura de Estados Unidos puso patas arriba a las finanzas mundiales el verano del año pasado, es la segunda vez que el BCE se ve obligado a proporcionar liquidez a los bancos. El 9 de agosto del 2007 les prestó 95.000 millones en una operación similar a la de ayer y coordinada con la Reserva Federal de Estados Unidos. Ambos préstamos suman 125.000 millones de euros, cerca del doble de los 69.000 millones que el BCE inyectó en el sistema bancario europeo el 12 de septiembre del 2001, para paliar los efectos financieros de los atentados del 11-S.
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