Las estaciones prevén nuevos repuntes a lo largo del mes por la subida de la demanda con la salida de agosto
Se vende en la mayoría de los surtidores de la comunidad a 1,33 euros, un 37% más caro que hace justo un año
El precio del gasoil ha registrado la tercera subida desde el fin de la huelga de transportistas y la segunda desde que comenzó oficialmente el verano. El viernes día 4 de julio, coincidiendo con una parte de la operación salida, el valor de venta de este carburante se disparó en la gran mayoría de estaciones de servicio hasta los 1,33 euros, un precio superior al que llevó a miles de camioneros a paralizar el país a mediados del mes pasado. Solo durante el último año, el gasoil, el más utilizado por los consumidores, se ha incrementado un 37% (hace doce meses estaba a 0,97 euros). Traspasada al depósito, esta hiperinflación significa que un ciudadano con un vehículo de gama media precisa ahora para llenar el depósito 59,85 euros -casi 10.000 de las antiguas pesetas-cuando hace justo un año tenía suficiente con 43,6. La misma operación le cuesta 16 euros más.
La escalada también ha afectado a la gasolina de 95 octanos, que el pasado viernes registró otro incremento de entre uno y dos céntimos y se ha colocado ya en muchos puntos de venta a 1,29 euros. La variación de precio interanual es la mitad que la del gasoil: un 18% más caro.
Mientras la ciudadanía se pregunta hasta dónde llegará esta espiral alcista y hasta cuándo podrá aguantarla, el sector operador atribuye las subidas a la evolución de la cotización internacional del crudo. La coincidencia de los incrementos con los períodos vacacionales se atribuye a un desequilibrio de la oferta y la demanda. Y en verano, concretamente, al fuerte tirón de Estados Unidos, donde miles de ciudadanos se desplazan en coche. Lo peor es que las perspectivas de los empresarios gasolineros no son nada halagüeñas. «No debemos olvidar que las subidas de ahora se corresponden al petróleo que se compró muy caro hace un mes: teniendo en cuenta que es verano, que se incrementa la demanda, y que el crudo está inestable, estoy casi seguro que habrá nuevos repuntes del precio antes de la salida de vacaciones de agosto», explicó a este periódico Casto Bravo, presidente de la Confederación Española de Estaciones de Servicio (CEES).? Propietarios de gasolineras gallegas consultados -y que han preferido mantenerse en el anonimato- mantienen esta misma impresión. Mientras los operadores, mes tras mes, atribuyen la inflación a la normalidad del mercado por el aumento de la demanda y los precios del petróleo, los usuarios sostienen que existen prácticas abusivas en un modelo de oferta oligopolístico, dominado por dos gigantes: Cepsa y Repsol. Estas dos grandes compañías controlan en Galicia el 75% de la tarta del mercado y eso hace que la mayoría de los surtidores de la comunidad ofrezcan el combustible a precios casi idénticos.
Ninguna gasolinera gallega estaba ayer en la lista de estaciones de servicio más baratas de España que ofrece diariamente el Ministerio de Industria. Repsol y Cepsa marcan los precios y luego son las pequeñas estaciones las que van a rebufo de lo que hacen los dos gigantes.
Esta escalada sin precedentes, en la que las gasolinas continúan cotizando hasta máximos históricos, ha hecho añicos las previsiones de inflación del Gobierno. Primero vaticinó que el IPC se moderaría a partir de marzo, pero el indicador de precios se ha colocado la inflación de junio en el 5% (5,4% en Galicia), el dato más alto desde 1995. De seguir esta tendencia en las gasolinas, España cerrará el 2008 con un nivel de precios muy por encima del 4% previsto por Solbes.
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