Lleva más de dos años al frente de la compañía y asegura que el refresco tiene el mismo sabor en Alaska que en Arabia Saudí
El mejor regalo que le pudieron hacer a Fernando Amenedo las Navidades del 2006 fue alcanzar la dirección de Coca-Cola España. Desde entonces, este coruñés afincado en Madrid, marca el destino de esta bebida universal en el segundo país europeo donde más se consume. Aunque su carrera profesional no ha estado siempre ligada a la multinacional americana, sí ha sido Coca-Cola España la primera empresa que le brindó una oportunidad profesional poco después de salir de la universidad. «Llegué por casualidad. Un amigo y yo enviamos los currículos al acabar los estudios y me llamaron al poco tiempo», recuerda Amenedo.
Pero a los tres años quiso cambiar los refrescos por la alimentación y las telecomunicaciones al alcanzar puestos de responsabilidad en Mars, Coors Brewing y Vía Digital, donde ocupó la dirección de márketing. Catorce años después de haber dejado Coca-Cola, Amenedo volvió en 2003 a la compañía como Director de Nuevas Bebidas y de ahí a la Dirección General.
La multinacional ha marcado su vida profesional desde hace más de 20 años, pero mucho antes, cuando todavía era un estudiante del colegio coruñés Peñarredonda, Coca-Cola ya estaba presente. «Yo hacía cros cuando era pequeño y en la meta siempre nos daban una bebida porque la marca patrocinaba la carrera», recuerda Amenedo, que se muestra orgulloso de que un estudio reciente vincule la palabra felicidad a la firma americana y la sitúe entre las más valoradas por los consumidores.
A la cabeza de Europa
Cuando habla de su trabajo, Amenedo lo hace con la pasión del que se deja la vida para que Coca-Cola España siga siendo un punto de referencia a nivel internacional. «Detectamos la necesidad en el consumidor y si vemos que no se la podemos cubrir con los productos existentes, entonces empezamos a trabajar para crear uno nuevo. En España somos un centro de excelencia a nivel mundial y así, lo percibe el resto de compañías», señala.
Y es que de aquí, han salido algunas de las bebidas no carbonatadas más exitosas del mundo, como la nueva gama de zumos Minut Maid, V&T o el Aquarius V3. Entre las más novedosas, Limón y Nada que surgió en los pasillos de la sede madrileña y desde la idea inicial hasta su distribución han salido del seno de la División Ibérica -España y Portugal- para el resto del mundo.
Ahora trabajan en Vergelia, una combinación de verduras y zumo, que promete revolucionar el mercado. En definitiva, infinidad de proyectos que les han hecho consolidarse como una de las divisiones más rentables de Coca-Cola Company. «Podemos decir que somos una resultadocracia. Si se consiguen los resultados tenemos la autonomía para seguir creando y marcando nuestro propio destino. Somos una división muy respetada por su creación e innovación. El año pasado ganamos un premio a la mejor división dentro de Coca- Cola Company», indica Amenedo.
No hay secreto en la bebida
«En España bebemos cerca de 1.600 millones de litros de Coca Cola al año, en Europa solo nos gana Alemania, pero porque tiene más población», indica. A pesar de la libertad que les da ser líderes, la multinacional fija las líneas generales del negocio. A ella deben consultarle todo: desde las campañas publicitarias a los productos en los que trabajan. Y es que la confianza depositada por el consumidor «nos ha dado consistencia en todo el mundo y podemos abanderar el concepto de universal. Eso nos ha hecho grandes», recalca.
El director general de Coca-Cola España tira por tierra el mito del secreto de la bebida antes de acabar la pregunta. Asegura además, que se hace de la misma manera en cualquier parte del mundo, «lo único que puede hacer variar el sabor son condicionantes externos como la humedad, pero la fórmula es la misma en Alaska, en Argentina o en Arabia. Son muy exigentes con eso», explica.
Advierte, incluso, que no podría ser de otra manera si quiere seguir manteniendo unas ventas que en España le reportan anualmente una facturación de 3.000 millones de euros, entre los siete embotelladores que suman 16 plantas de producción en el país -uno de ellos Begano, en A Coruña- . En España se da la excepcionalidad de que todas las fábricas son de capital 100% español.
Desde la División Ibérica, Fernando Amenedo recalca que no existe un secreto para el éxito, sino el saber conjugar bien varios factores indispensables: un producto único, una buena comunicación y estar cerca de los ciudadanos. «Jugar con la dualidad de lo universal y local nos ha hecho triunfar en todo el mundo», asegura.
Aunque dedica muchas horas al trabajo, este coruñés que ha llegado muy alto en el mundo empresarial, siempre encuentra tiempo venir a A Coruña a pasar unos días con sus padres, porque aunque sea un tópico, tiene muy claro que «querer es siempre poder».
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