La nueva Ence gallega intenta coger forma, pero todavía hay dificultades. La firma que preside Juan Luis Arregui ha concluido el proyecto industrial que pretende materializar en Galicia, y que en estos momentos está a la espera del reparto accionarial de la futura sociedad.
Algunas fuentes apuntan que los tres empresarios implicados en las conversaciones con Ence serían Manuel Jove, ex presidente de Fadesa; Epifanio Campo, ex socio del grupo Añón y presidente del mayor grupo cerámico gallego, y Jacinto Rey, presidente de la constructora San José. Por el momento, los tres declinan hacer comentarios sobre su posible participación en la operación.
Lo que sí admiten sectores próximos a la negociación es que por ahora no se ha logrado un acuerdo sobre la participación que cada uno tomaría en la nueva empresa. Algunas fuentes confían en que el proyecto pueda materializarse incluso con un solo socio, si finalmente no hay consenso, pero parece complejo, dado que entrar en Ence llevaría aparejadas grandes adjudicaciones eólicas, y sería anómalo que se beneficiase a un único empresario.
El escenario planteado por todas las partes no admitiría en ningún caso más de cinco accionistas autóctonos. Pero está ya acordado que en cualquiera de los supuestos la parte gallega se haría con el control del 55% del accionariado, mientras que Ence mantendría el otro 45%.
Si cuaja el intento que la Consellería de Industria está apoyando como solución empresarial para la celulosa, el complejo de Lourizán será desmantelado a partir del año 2014 para construir una nueva planta de producción de pasta y otra que fabricará papel tisú y derivados, lo que en el ramo se denomina «talleres» y que abarcan desde la producción de pañales hasta la de embalajes y cartonaje. Según los estudios de la compañía, este sería en estos momentos el negocio más factible, dentro de la dura competencia internacional que se da en el sector.
La urgencia en las negociaciones está marcada por la fecha límite para concurrir al concurso eólico abierto por la Consellería de Industria, cuyo plazo de presentación de candidaturas finaliza el próximo día 18 de junio. Los nuevos accionistas de Ence serían compensados en esta adjudicación de molinos.
Controversia en el sector
El anuncio del posible traslado de la planta ha sembrado la alarma en el sector eólico gallego y entre los aspirantes a nuevos proyectos, que ven cómo se puede otorgar potencia a una empresa que finalmente quizás no pueda cumplir con su plan industrial. Además, el PP ha cuestionado la idea de dar molinos a cambio de contraprestaciones. El decreto eólico ya ha sido recurrido en los tribunales por varias empresas del sector.
Respecto a la ubicación de la industria, la Xunta dice haber dejado la propuesta en manos exclusivamente de los empresarios. Así lo admitió esta semana en el Parlamento gallego el conselleiro de Industria, Fernando Blanco, que junto al de Economía, José Ramón Fernández Antonio, son los dos miembros del Gobierno autonómico que llevan el tema.
El norte de la provincia de A Coruña se apuntó en un primer momento como uno de los enclaves más apropiados para esta actividad industrial. También está pactado que ninguno de los empresarios incluidos en esta operación tenga que renunciar a sus proyectos (colectivos o individuales) de entrada en el sector eólico gallego por el hecho de que la nueva Ence solicite parques de aerogeneradores. Manuel Jove es presidente de Gaelsa, empresa que ha anunciado su participación en el concurso eólico, y en la que también está integrado Epifanio Campo. Y Jacinto Rey está preparando un proyecto propio.