Al menos seis empresas contaminantes se concentran ya en el entorno de la costa que une los concellos de A Coruña y Arteixo
La refinería de Repsol, la central térmica de Unión Fenosa en el polígono de Sabón, la fábrica de tratamiento de residuos animales de Ártabra, la planta de tratamiento de basuras de Nostián, la factoría de producción de silicio metal de Ferroatlántica o la fábrica de aluminio de Alcoa son algunas de las empresas emisoras de dióxido de carbono (CO2) o de olores molestos para la población que se concentra en el entorno de los poco más de ocho kilómetros de costa que avanzan desde el barrio coruñés de Bens, donde estaba el viejo vertedero, hasta la playa de Sabón, en el vecino municipio de Arteixo.
Solo las tres primeras, según los datos que maneja el Ministerio de Medio Ambiente, en el período 2005/2007 tenían derecho a emitir 5,4 millones de toneladas de dióxido de carbono, el gas que provoca la popularmente conocida como lluvia ácida. Aunque esa es la cifra permitida, estas factorías pueden llegar a emitir más gases abonando la correspondiente multa o haciéndose con toneladas adjudicadas a otras empresas que no las utilicen.
El hipotético traslado a esa zona de la factoría que Ence tiene en Pontevedra implicaría, según los datos que maneja el departamento que dirige Elena Espinosa, aumentar las emanaciones en 315.969 toneladas.
Pero el lanzamiento de este tipo de gases a la atmósfera no es el único efecto que producen estas factorías. Aunque las autoridades municipales nunca han llegado a reconocerlo de forma oficial, la fábrica de tratamiento de residuos animales (entre ellos los materiales específicos de riesgo) es uno de los supuestos focos de los que procede el mal olor que inunda el municipio y que llega a veces hasta A Coruña.
Otra de las supuestas fuentes de mal olor es la refinería encargada de procesar el petróleo que llega al puerto coruñés y que acaba convirtiendo en combustibles como gasolina, gasoil o azufre. La planta de Nostián, donde terminan almacenados los desechos de la comarca, es el tercer foco de hedor, según recoge el propio Joan Busquets en su proyecto de revisión del plan general de A Coruña.
La polución generada por estas empresas ya ha provocado varias protestas de los vecinos de la zona. En septiembre del pasado año, los habitantes de Oseiro, en Arteixo, reclamaron una solución al «grave problema» que implicaba la contaminación procedente de factorías como la de Ferroatlántica, de la que emanaba una nube que alcanzaba sus casas.
Entonces, la empresa de Villar Mir estaba en un proceso de cambio de los filtros que permiten transformar los restos contaminantes en materia reutilizable.
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