A la retirada de diez toneladas de pescadilla en la lonja de A Coruña se le escribió el prólogo el pasado miércoles en la rula de Ribeira. Alrededor de 1.500 kilos de lirio que no encontraron comprador fueron arrojados a los contenedores que la fábrica de elaboración de harinas de pescado del municipio tiene permanentemente en la lonja para absorber todo el producto que los compradores no quieren pagar para destinarlo al consumo humano.
Los armadores afectados encontraron una explicación a esa ausencia de demanda en que era víspera de festivo y, por tanto, al día siguiente no abrían los mercados. Como el lirio es una especie que se deteriora rápidamente, nadie pujó por ella. Por si esa jornada inhábil no fuera suficiente, hay que sumar que el viernes fue fiesta en la comunidad de Madrid, uno de los principales mercados para los ejemplares de esta especie desembarcados en Ribeira.
De hecho, en la subasta de ayer, el lirio de los barcos de arrastre se pagaba a nueve euros la caja, un precio bastante más decente que el euro que se ofrecía el miércoles por la misma cantidad de pescado.
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