El desabastecimiento y el hambre en casi medio centenar de países han provocado disturbios e incluso muertes
La grave crisis alimentaria monopoliza la asamblea del Banco Asiático de Desarrollo que se celebra en Madrid
El coste de los alimentos básicos se ha convertido en punto de atención prioritaria de los Gobiernos de la práctica totalidad del planeta porque, por primera vez, la crisis alimentaria, marcada por un alza continua y desmedida de los precios, el fantasma del desabastecimiento -además del del hambre- no es patrimonio exclusivo de los países más desfavorecidos, sino que también ha llegado al mundo occidental.
Si en algo están de acuerdo expertos y políticos de todo el globo es en la gravedad del que puede ser un drama humano de extensión sin precedentes, que ya ha prendido la mecha de las llamadas «revueltas del hambre», que se han cobrado vidas humanas, además de centenares de heridos y detenidos, en diferentes puntos del planisferio: desde Haití a Mozambique, pasando por Camerún, Costa de Marfil, Bangladés, Burkina Faso, México, Vietnam o Filipinas.
Las voces de alarma se han multiplicado en los últimos meses, casi a la misma velocidad a la que lo han hecho los precios de los cereales: ya que el arroz casi ha triplicado su coste en lo que va de año, mientras que el trigo ha subido un 130% con respecto al 2007, igual que la soja (un 87%) o el maíz (un 31%).
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió la semana pasada ayuda económica «urgente» a la comunidad internacional, concretamente, 2.500 millones de euros (el Gobierno español acordó en el último Consejo de Ministros conceder una subvención de 15 millones de euros) para el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y para la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), organismos encargados de paliar el avance de la hambruna, en cuyo origen multifactorial parece haber acuerdo, aunque no lo haya en el peso que cada una de las causas -especulación, cambio climático, biocombustibles, mayor consumo de los países emergentes, etcétera- tiene en el resultado final.
El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y las Naciones Unidas han alertado de que la escasez de alimentos y su alto coste podrían engrosar en más de cien millones de personas la lista de la pobreza extrema. Y poner en marcha medidas para paliar esta catástrofe se ha convertido en prioridad absoluta. Tanto es así, que la cuadragésimo primera asamblea del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), que reúne en Madrid hasta el martes a 35 ministros de Economía, seis gobernadores de bancos centrales y representantes de los 67 países accionistas de la institución, tiene como tema prioritario cómo prestar ayuda inmediata a los países más afectados por el hambre.
El dictamen es unánime, como expresó el presidente del BAD, Haruhiko Kuroda: «La época de la comida barata se acabó».
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