El sector mejillonero gallego atraviesa la peor crisis de los últimos 15 años. El minifundismo imperante tras las refriegas internas en Opmega, y la competencia que llega por ejemplo de Chile, han llevado a los productores a una situación muy delicada. Los precios han vuelto a los valores de hace diez años, y la rentabilidad de las bateas ha caído en picado. La holgura económica que durante años se asoció con este sector ha dejado paso a una estrechez que, para muchos, comienza a ser incómoda.
Los máximos dirigentes de la industria reconocen que han tocado fondo. El presidente del Consello Regulador, Ramón Dios, afirma que la rentabilidad de estas explotaciones ha caído, en algunos casos, hasta un 50%. Es necesario, dice él y muchos de quienes con él encabezan el colectivo de bateeiros, impulsar un nuevo marco de unidad para poder reflotar un negocio que, pese a tener cartas ganadoras, parece haber perdido impulso debido a las batallas internas.
Mesa del mejillón
Con la mirada puesta en la unidad, los responsables de las principales organizaciones de bateeiros han puesto en marcha la llamada mesa del mejillón, un foro en el que tratan de dar forma a un nuevo modelo de unión, y de encontrar un marco legal en el que todas las partes se sientan a gusto. Todas las posibilidades están sobre la mesa: desde la puesta en marcha de un control único, hasta crear una central de pagos, pasando por poner en marcha una nueva organización de productores o simplemente organizarse para evitar que el sector siga en caída libre.? Mientras los dirigentes del sector tratan de hallar una solución al problema, los bateeiros de a pie se conforman con trabajar su producto a precios irrisorios. Muchas organizaciones tienen casi todo su mejillón vendido, pero los ingresos están lejos de ser los esperados. Agustín Pose, de Cabo de Cruz, reconoce que la situación es muy grave, pero no tanto como para que se vaya a producir la venta masiva de bateas que algunos auguran: «A situación non é boa, pero tampouco é tan alarmante como se di. Se alguén vende agora a súa batea é porque non é un bateeiro», señala este histórico del sector.
A su juicio, los mejilloneros están atravesando ahora una situación parecida a la que se vivió hace 15 años, cuando la división y la falta de fuerza de las organizaciones mejilloneras habían llevado al colectivo a un estado de colapso similar al que ahora se registra. De aquella crisis salieron fortalecidos tras constituir una potente central.
Agustín Pose espera que de este baches también salga reforzado el sector. El presidente del Consello Regulador, Ramón Dios, también: «Esperemos que non se desaproveite a oportunidade que temos», dijo.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios