Su abogado habla de «chivo expiatorio» y de «una pantalla de humo que desviaría la atención del público de pérdidas mucho más sustanciales».
El operador de bolsa Jérôme Kerviel, acusado por Société Générale de montajes fraudulentos que le han costado a la entidad unos 4.900 millones de euros y que está detenido desde el pasado sábado para ser interrogado, ha subrayado durante los interrogatorios que no era el único que realizaba operaciones arriesgadas en el banco y que otros operadores actuaron como él aunque «en una escala inferior», según ha explicado a la prensa el fiscal de París, Jean-Claude Marin.
«Jerome Kerviel reconoce que los hechos se cometieron» y afirmó «que aunque sus posiciones eran más importantes que otras, hubo operadores que actuaron a un nivel inferior», afirmó Marin. Según el fiscal, Kerviel sentía que «se beneficiaba de una cierta tolerancia» por parte del banco. «Hay toda una investigación para saber cuáles eran los límites admitidos y cuál era la tolerancia más allá de los límites admitidos», añadió, recordando que las acusaciones formuladas contra otros brokers formaban parte de la «defensa» de Kerviel.
«Por ahora, no tenemos ninguna prueba», ha destacado el fiscal, indicando que las últimas operaciones del corredor francés databan del 18 de enero, día en que se descubrió el fraude. «La investigación no muestra un fallo total de los sistemas (de protección) del banco», subrayó Marin, explicando que el expediente judicial abierto «girará necesariamente en torno a las preguntas y respuestas que genera esta cuestión de los sistemas de control».
El letrado de Kerviel, Christian Charrière-Bournazel, ha denunciado en una entrevista a la emisora «Europe 1» que Société Générale haya utilizado el término de «defraudador» contra su cliente y consideró «incomprensible» la actitud de la entidad financiera. Charrière-Bournazel, se mostró convencido de que el operador bursátil va a quedar en libertad al término del periodo de detención esta tarde, aunque aventuró que será procesado.
El defensor de este hombre de 31 años, que llevaba en Société Générale desde 2000, dijo tener «plena confianza» en los jueces y por eso afirmó que no le cabe que pudieran dar crédito a la «política» de hacer de su cliente un «chivo expiatorio».
Una alusión a la posición de la dirección de Société Générale, y en particular de su presidente, Daniel Bouton, que en otra entrevista a la misma emisora descartó las «teorías de complot» y dijo que el origen está en un «defraudador formidablemente disimulador» que consiguió eludir los mecanismos de control.
Los abogados de Kerviel consideran que la entidad financiera ha querido utilizar al operador bursátil como «una pantalla de humo que desviaría la atención del público de pérdidas mucho más sustanciales», sobre todo por los créditos hipotecarios de alto riesgo en Estados Unidos.
Bouton consideró «idiota» esas sospechas: «¿Cómo se puede imaginar que hayamos podido esconder un agujero con otro agujero?».
Añadió que si hubiera otro agujero los responsables de controlar la contabilidad lo habrían detectado.
El presidente de la entidad francesa también negó que Kerviel pudiera haber actuado en servicio de un banco ruso, en respuesta a los rumores sobre Rosbank. A ese respecto, precisó que Société Générale está comprando Rosbank, una operación que debe estar formalizada el 11 de febrero y para la que tiene dinero más que suficiente.
Las acciones de Société Générale sufrían esta mañana una seria corrección, y así a las 10.30 locales (9.30 GMT) perdían un 5%, mientras el índice CAC-40 de la Bolsa de París caía un 1,60%.
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