El que diga que los Citroën salen malos, a partir de ahora tendrá que esforzarse en demostrarlo. La presentación mundial de las nuevas furgonetas Berlingo y Partner celebrada ayer en Vigo ante más de 400 periodistas ha desvelado otro de los secretos mejor guardados de la fábrica gallega: los buenos resultados de calidad conseguidos por un plan pionero y piloto para la veintena de fábricas que el grupo tiene repartidas por todo el mundo, que en menos de un año ha dividido por tres el número de fallos detectados en los vehículos antes de su salida al mercado.
El presidente del grupo, Christian Streiff, poco dado a los reconocimientos públicos, no pudo evitar los elogios al director de Vigo y reconocer la buena impresión causada por el balance de este plan, cuyos primeros resultados se esperaban en el 2009. «Felicito a Ianni, por la resolución del problema en muy poco tiempo. La planta de Vigo ha conseguido un descenso muy rápido del número de defectos que antes detectaban los clientes y a cambio ofrece una calidad extremadamente elevada», afirmó el patrón de PSA.
El director de la factoría viguesa, que es hombre de números (contabiliza a diario con un podómetro su recorrido por la fábrica), fue al dato concreto y cifró ayer en un 69% la caída de incidencias localizadas en la cadena de montaje. «Se reduce a dos o tres días la solución de un problema cuando antes se necesitaba más de una semana. Esto nos sitúa líderes a nivel europeo, el objetivo en el 2010 es alcanzar la mejor posición mundial», explicó Pierre Ianni.
La otra clave del éxito, que ha encumbrado a la factoría gallega hasta convertirla en la más productiva del grupo y una de las más eficientes es la capacidad de ajuste. «Vigo aumentó su producción un 20% en el 2007, mientras que redujo los gastos en estructura en un 10%», explicó Ianni.
Máquina de guerra
También el presidente Streiff valoró positivamente el resultado de la cooperación entre el centro de PSA en Vigo y el clúster de casi cien empresas auxiliares. «Son nuestros socios, y para el 2007 compartimos con nuestros proveedores los objetivos de calidad y competitividad», afirmó Streiff que en un momento de su intervención se refirió a la fábrica gallega como «una de las plantas que forma parte de la máquina de guerra de PSA».? Dicen los franceses que Vigo es la mejor muestra de que el plan de ajuste diseñado por Streiff para que la multinacional ahorre costes de producción y crezca en ventas está funcionando, aunque el proyecto todavía tiene por delante un horizonte de aplicación de tres años. Y es que «la planta de Vigo demuestra la fuerza de PSA», afirmó el presidente Streiff.
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