Las empresas restan importancia al posible impacto de la medida y reafirman la legalidad de sus actividades
Los armadores han tenido que demostrar a clientes y hasta a la Comisión Europea que faenan con permisos
Un supermercado con sede central en Alemania y con 1.300 establecimientos repartidos en suelo alemán, austríaco, francés y de la República Checa, ha retirado de sus establecimientos de Alemania y Austria latas de atún producidas por las compañías a las que Greenpeace acusó de ejercer la pesca ilegal en el Pacífico. Entre las cuatro empresas a las que la organización ecologista apuntó con el dedo responsabilizándolas de realizar prácticas ilícitas en la pesca de túnidos hay tres españolas, aunque operan con bandera de Ecuador y El Salvador. Las aludidas son Albacora, Garavilla y Calvo, aparte de la ecuatoriana Nirsa.
Greenpeace aplaudió la decisión de Norma -así se llama la cadena de supermercados en cuestión- de retirar de sus estanterías las latas de esos productores, tal y como habían solicitado los ecologistas, que animaron a los demás distribuidores a seguir su ejemplo para contribuir a frenar el agudo declive de las poblaciones de atún, principalmente las de listado y las de aleta amarilla.
Así, el boicot de Greenpeace parece que ha comenzado a surtir efecto, a pesar de todos los empeños de las compañías afectadas por hacer ver que su actividad se realiza en el marco de la más estricta legalidad y de que la agrupación ecologista -con la que las propias empresas están hablando y aclarando las cosas-, «no ha demostrado que los barcos operan de forma irregular», señalan fuentes de una de las empresas afectadas.
Explicaciones
Las firmas restan importancia al hecho de que «un supermercado de Austria, un país que desconoce el sector pesquero, haya retirado cuatro, cinco o 200 latas». Lo importante es que «nuestros clientes saben que actuamos correctamente, porque así se lo hemos demostrado al darles las explicaciones que nos han demandado», señala Julio Morón, gerente de Opagac (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores). Porque perjuicios en el plano económico y comercial puede que no, pero las molestias de tener que ir dando explicaciones en todas partes no se las quita nadie. Hasta al comisario europeo de Pesca, Joe Borg, han tenido que enseñar los permisos de que disponen.
Aunque su intención no es «entrar en polémicas inútiles», Morón insistió en que las acusaciones de Greenpeace de que los atuneros faenaron ilegalmente en el Pacífico «son totalmente falsas». Y lo demuestran indicando que el comité de cumplimiento de la Comisión de Pesquerías del Pacífico Central y Oeste (WCPFP, según sus siglas en inglés), que se reunió a principios de este mes, después de que saliese a la luz el informe de Greenpeace, «no ha identificado como ilegal a ninguno de los buques a los que alude la organización como incumplidores».
Embarcaciones
Las partes contratantes aseguran que no son barcos que ejercen la pesca ilegal, no declarada y no regulada (IUU), cuando sí han elaborado una lista de embarcaciones pirata en la que incluyen cinco embarcaciones con bandera de Senegal, Taiwán y Venezuela.
Julio Morón no niega que los barcos de su organización estén operando en el área de la Western -como se conoce a la citada organización regional de pesca-, pero lo hacen «con arreglo a la ley». Son nueve atuneros que faenan con licencia de Kiribati, un permiso que tiene vigencia hasta abril del 2008.
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