El elevado precio de la leche incentiva a los propietarios a pagar incluso más de 2.500 euros por cada animal
Los ganaderos, que antes compraban reses en Alemania, Francia y Holanda, lo hacen ahora en Chequia y Suecia
Los altos precios de la leche, superiores hasta en un 35% a los que percibían hace tan sólo un año, y la ausencia de animales para reposición en los habituales países exportadores ha llevado a los ganaderos gallegos a tener que recurrir a Suecia, Italia o la República Checa en busca de nuevas reses.
En ello han influido las restricciones impuestas a la exportación en países como Alemania u Holanda, como medida preventiva para evitar la extensión de la enfermedad de la lengua azul, junto con la escasez de vacas en Francia, mercado tradicional en los últimos años. Ambas circunstancias están provocando un importante desabastecimiento en toda Europa, que se traduce en continuas caídas en la producción láctea y en un aumento progresivo de los precios. Son precisamente estos incrementos de las cotizaciones en origen lo que provoca que muchos ganaderos se lancen a la compra de animales aún sabiendo que su precio -por encima de los 2.500 euros en muchos casos- no se corresponde a veces con la calidad genética o la capacidad productiva de las reses.
«Hai que producir como e canto sexa posible -señala un veterinario de Santa Comba-. Neste momento o prezo do leite resulta un doce moi apetecible para os gandeiros, un momento histórico que non queren deixar pasar. Cando moitos xa estaban resignados a percibir uns prezos baixos, estas subas revitalizaron ao sector. Moitas explotacións -apunta- non teñen medo a facer desembolsos importantes de diñeiro porque saben que con estes prezos, se os animais non fallan, axiña os amortizarán».
Desconfianza
Tal es la necesidad que incluso muchos profesionales optan por mantener en sus establos animales que en otras circunstancias habrían enviado al matadero. «Ata agora os animales con algún problema na ubre ou con dificultades para empreñar vendíanse inmediatamente, agora se dan algún leite aguántanse algo máis porque o leite vai moi caro», matiza un ganadero de Negreira. Más crítico se muestra José Moreira, director técnico de la Asociación de Criadores de Frisón de A Coruña (Africor), que no oculta su desconfianza hacia las operaciones de compra de reses en determinados mercados. «Recurrir a determinadas zonas para facerse con animais pode supoñer incluso un retroceso na calidade xenética de moitas granxas.
A maioría dos animais que veñen de países como o Reino Unido ou Austria non son equiparables en canto a valor xenético cos da maioría dos gandeiros galegos que os compran. Mención aparte merece o tema sanitario que se ben está garantido en Austria ou Dinamarca, non pode dicirse o mesmo de determinadas rexións de, por exemplo o Reino Unido». Moreira señala igualmente que muchas de las reses que se importan estos meses no son ni siquiera de raza Holstein e incluso en algunos casos, como puede ser Suiza, se trata de animales cruzados con razas de poca tradición lechera como la parda alpina.
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