El gabinete de crisis que se creó el viernes, cuando quedó claro que los acontecimientos -sobre todo el palpable desfase entre ingresos previstos y reales- superaban a los organizadores, volvió a reunirse ayer por la mañana para garantizar que las fiestas seguirían celebrándose con las menores bajas posibles. No se pudo evitar que se cayera también la feria medieval y que el mercadillo gigantes resultase un tanto desangelado, pero al menos se mantuvo el resto de la programación, las verbenas y a los feriantes de las atracciones mecánicas para los niños. A algunos de estos últimos aún se le deben cantidades prometidas.
Forman parte de ese gabinete una representación del gobierno local, de la asociación de comerciantes, algún empresario y personas relacionadas con el mundo del espectáculo.
Dado que no se podían encontrar soluciones mágicas, aunque el lunes o martes de ofrecerán algunas explicaciones, el asunto de los bonos quedará seguramente cerrado definitivamente sin unas compensaciones que podrían resultar algo egoístas por parte de quienes puedan pedirlas, dadas las circunstancias.
En el colectivo de comerciantes y entre algunos hosteleros surgía ayer una iniciativa para que todos ayuden en esta situación delicada aportando las ayudas prometidas que aún no hubieran entregado, e incluso incrementándolas.
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