| Benigno Arén Adán
Benigno Arén Adán es la excepción que confirma la regla. Las universidades gallegas forman cada año a cientos de profesionales cualificados en ramas técnicas que se ven obligados a emigrar para conseguir empleo en su especialidad o para optar a un buen salario y a unas buenas condiciones laborales. Es lo que algunos visionarios han dado en llamar la «fuga gallega de cerebros». Benigno Arén está dispuesto a invertir esta tendencia.
Benigno Arén Adán es un ingeniero químico con raíces familiares en San Miguel de Presqueiras, en donde ha pasado muchos veranos felices. Vivió durante algunos años en Pontevedra y, en 1984, decidió trasladarse a Estados Unidos. Su padre residía allí y Benigno aprovechó las circunstancias para estudiar Ingeniería Química en la universidad de Delawaer, una de las más reputadas en esta especialidad. Hizo también un máster en Gestión de tecnología en la Universidad de Pensilvania. Al terminar sus estudios se planteó regresar a Galicia. Sin embargo, la carencia de oportunidades laborales en la industria química en Galicia lo convenció para quedarse en América. Allí residió durante 23 años. Catorce de ellos los pasó trabajando para distintas empresas relacionadas con la industria química. La última firma para la que trabajó era una factoría de California que suministra productos a la distribuidora químico-farmacéutica alemana ABCR Labs. Benigno Arén realizaba labores de asesoramiento en la fabricación de compuestos de silicio para microelectrónica. Fue ahí cuando surgió la idea de montar una planta de silicio en Forcarei. La alemana ABCR Labs estaba interesada en montar una planta de fabricación en Europa. Benigno Arén barrió para casa y le planteó al director de ABCR, Norbert Braunagel, la implantación en Forcarei. En noviembre del 2007 tuvo lugar la primera visita de reconocimiento. El alcalde de Forcarei, David Raposeiras, ofreció suelo industrial barato y apoyo total al proyecto. La visita a las universidades gallegas confirmó que también había potencial humano para sacar adelante el proyecto. Al final, la iniciativa llegó a buen puerto. ABCR adquirió una parcela en la ampliación del polígono de Vilapouca y antes de fin de año pretende tener lista una planta de fabricación y un laboratorio de investigación. Los cerebros gallegos tendrán una oportunidad más para quedarse en su tierra.
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