La selección cortó en Turquía un lustro de éxitos, pero Scariolo dice que no es momento para balances.
La selección española de baloncesto, que defendía el título, acabó en sexta posición en el Mundial que se disputó en Turquía, lo que se puede considerar un fracaso después de un lustro de éxitos. El equipo de Sergio Scariolo no estuvo reconocible a lo largo del campeonato casi en ningún momento. Sólo en la victoria ante Grecia en cuartos (80-72) tuvo ciertos reflejos de lo que fue en estos últimos años de éxitos (el título mundial del 2006, la plata en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y el campeonato europeo en el 2009).
Cinco victorias y cuatro derrotas en tierras turcas y tres de esos triunfos fueron ante Nueva Zelanda (101-84), Canadá (89-67) y Líbano (91-57), selecciones de mucho menor nivel. La quinta victoria fue ante Eslovenia (97-80) en el primero de los duelos por la quinta plaza. Las derrotas son de más peso: Francia (72-66), Lituania (76-73), Serbia en semifinales (92-89) y Argentina por la quinta plaza (86-81). El resultado ante Lituania fue doloroso, ya que España desperdició 18 puntos de ventaja.
Con la mirada puesta en el brillante lustro anterior, el balance de España en Turquía es meridiano: fracaso. España ha jugado mal y, tras cinco años viviendo de lujo en los podios de todas las competiciones, la comisión técnica deberá analizar ahora en qué se ha fallado para que la defensora del título no llegara a luchar por las medallas.
El combinado no ha sabido jugar los últimos minutos de los partidos comprometidos y, en todos los casos en los que se ha llegado en esta situación, ha terminado perdiendo. La comisión técnica deberá revisar con Scariolo la razón de esta incapacidad para superar dichos momentos claves. También parece evidente que debe abordarse la gestión de los jugadores en los partidos, ya que algunos de los convocados fueron poco utilizados, y otros como Garbajosa y Mumbrú necesitarán pronto un relevo.
Mientras, el seleccionador considera que no es momento para balances. «Primero hay que digerir un poco todo. Pero ya tenemos una ligera idea. Ya hablaremos en los próximos días», apuntó. El entrenador no se mostró excesivamente apenado. «Estoy triste porque hemos perdido, claro, y cuando se pierde se está triste. Pero no lo estoy por la actitud del equipo, por la entrega, al margen del resultado. No hemos podido llegar a la orilla», indicó.
Respecto a los gritos de algunos aficionado que pidieron su dimisión, Scariolo no lo tomó muy en cuenta. «Cada uno es libre de decir lo que quiera. Pero no puedo responder a uno, a diez o a los que sean. Nuestro trabajo es bastante más importante que responder a estas cosas», finalizó Sergio Scariolo.
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