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Carlsen, favorito ante un duro rival

Llevó el peso de la final del Mundial ante un rival que en cambio «contenía a la bestia» y esperaba un error


30/11/2016 18:20

La final del Mundial ha sido hasta ahora una lucha entre el que golpea y el que no quiere ser golpeado. Magnus Carlsen, con su estilo sólido pero a la vez muy incisivo, buscando la victoria en posiciones en las que parece que no se puede sacar nada, ha llevado el peso en todas las partidas. Si algo sucedía, dependía de él. Su rival, Karjakin, simplemente se ha dedicado a «contener a la bestia», esperando a que sus ansias de ganar le hicieran perder el equilibrio. El desempate será a cuatro rápidas, dos grupos de dos blitz y una última partida a muerte súbita (armagedón) desde las 20 horas y se pueden seguir en las webs www.worldchess.com y nyc2016.fide.com

El defensor

Ansiedad ante el reloj. Tras varios intentos infructuosos de Carlsen por ganar sus partidas (con mucha suerte por el aspirante, en mi opinión), la ansiedad se apoderó del campeón, y en la octava ronda perdió con las piezas blancas una partida que tenía más o menos controlada, pero los apuros de tiempo trastocaron su toma de decisiones habitual y se jugó el todo por el todo y, como muchas veces pasa en el deporte, esto le salió mal y terminó perdiendo la partida.

El aspirante

La inédita táctica de agotar al campeón, como Foreman y Ali. Por primera vez en la historia de los campeonatos del mundo, al menos por el conocimiento que tengo de ellos, el aspirante toma la decisión de intentar aguantar el empuje de su rival. La idea no es ganarle, sino agotarle y darle un único golpe y así ganar el match. Nunca había pasado en la historia del ajedrez. Pero sí en otros deportes, como en el boxeo. El famoso combate entre George Foreman y Muhammad Ali. Me acuerdo en mi adolescencia de escuchar una y otra vez historias sobre este combate... Y esto ha sucedido por fin en el mundo del ajedrez. 

La reacción

Madurar una ligera ventaja. Por suerte, el ajedrez no es como el boxeo, y tienes tiempo para recuperarte del knock out de la derrota. Tras una novena partida muy nerviosa por parte del campeón y buena por parte del aspirante (seguramente la mejor de Karjakin), Carlsen ganó en su típico estilo: consiguió una pequeña ventaja y la convirtió poco a poco, sin ninguna prisa, esperando a que el aspirante se derrumbara. El duelo volvía a estar empatado, pero el campeón psicológicamente estaba por delante.

La sorpresa

Tablas en 15 minutos, victoria psicológica del noruego. La undécima ronda fueron unas tablas tranquilas, sin un gran desequilibrio. La duodécima, la última de las lentas, ha sido algo muy inesperado para los aficionados: el campeón no busca ganar con las piezas blancas, ¡sino que hace tablas en 15 minutos! Una derrota desde el punto de vista de desperdiciar las blancas, pero una victoria psicológica de cara a las partidas rápidas que se jugarán hoy.

El campeón sabía la variante que iba a suceder en el tablero y que iba a jugar a hacer tablas. Karjakin por más de un día y medio seguramente se ha estado preparando y acumulando tensión. El empate rápido por una parte habrá sido un alivio, pero al mismo tiempo se ha dado cuenta de esto que acabo de escribir.

El cierre

Control de Carlsen, pero el aspirante es un gran calculador. Nos encontramos hoy ante los desempates más importantes que habré vivido en mi carrera de 15 años. Mi pronóstico es una victoria de Carlsen, ya que tiene el control de la situación, pero a ritmos rápidos todo puede pasar. Karjakin es un excelente calculador y si Carlsen se descuida un momento, puede pasarlo mal. Créanme, he jugado con Karjakin dos veces y sé de lo que hablo. Cuando piensas que le vas a ganar, encuentra un recurso inesperado y te encuentras en una posición perdida. Carlsen es mejor, pero Karjakin no lo va a poner fácil. Nos espera un gran día. 

Un duelo de resistencia para la historia

El valor de la final es incalculable. En el ajedrez se lucha contra algo así como la superioridad que en el fútbol tuvo el Barcelona de Guardiola. El estilo del Barça consistía en mover y mover la pelota, hasta que sus rivales se aburrían y un pase de Xavi o Messi dejaba al delantero solo y marcaba gol (si no se metían en la portería). Con Carlsen ha pasado igual. Se dedica a jugar y jugar... parece que no pasa nada, pero si te descuidas, te gana. Una jugada inesperada, una debilidad que pensabas que no tenías y la partida se ha acabado.

Pero todas las formas de jugar, en un momento, se hacen previsibles. Como al Barça y España, lo mismo pasa ahora con Carlsen y Karjakin. Tal vez este match no sea recordado por ser el de mayor nivel ajedrecístico, pero sí por añadir un componente: la resistencia infinita, hasta que tu rival se canse y entonces iniciar un contragolpe demoledor. 

El ajedrez reúne justo hoy más seguidores ante las pantallas que en toda la historia. Las partidas rápidas tienen un aliciente extra: el porcentaje de errores se dispara. Incluso las personas que no sepan mucho al ajedrez, si miran las partidas comentadas por grandes maestros (mi web favorita, www.chess24.com), podrán aprender e incluso divertirse.

Y la importancia política del acontecimiento. ¿Vuelve la hegemonía de Rusia en el ajedrez? La maquinaria rusa seguro que ha puesto todos los medios posibles para que Karjakin gane el match

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Ajedrez
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