El racinguista, segundo goleador en Tercera, juega infiltrado y con plantillas
Como tantos otros deportistas, el futbolista del Racing Pablo Rey sabe bien lo que es convivir con las molestias de una fascitis plantar. La sufrió hace tres años cuando militaba en el Linares, y entonces la superó con reposo; ahora, convertido en referente del equipo ferrolano, pichichi con 14 goles pese a jugar como falso medio centro, regateó a la inactividad gracias a unas plantillas a medida. El dolor remitió, la molestia se hizo soportable y ha podido seguir compitiendo.
«En Linares, paré un tiempo, bajó la inflamación y solucioné el problema porque no era grave», explica Pablo Rey. La lesión reapareció en su pie izquierdo hace casi un par de meses. Llegó a jugar infiltrado para soportar el dolor. Y en el campo artificial del Rápido de Bouzas, «que era algo más duro», sufrió más de lo habitual, así que se retiró sustituido a los 38 minutos.
Un bulto en la planta
Aguantó hasta que se encontró con el pie aparentemente atrofiado. «Un día después de entrenar con dolor, al quitarme las botas comprobé que tenía un bulto considerable en la planta», explica el jugador, de 26 años. Entonces, hace seis semanas, el jefe de los servicios médicos del Racing, Carlos Brage, le remitió a un podólogo para que le hiciese unas plantillas a medida. También se sometió a tratamiento de ultrasonidos.
Con las plantillas entrena durante la semana, aunque todavía no las usa en los partidos: «Me dijeron que no me podía poner a competir directamente con ellas porque afectan a la pisada, que cambia, y se te cargan otros músculos, como el cuádriceps. Tengo que ir poco a poco para no notar un cambio brusco. De momento, me va muy bien, sobre todo en césped natural, donde no me duele tanto. Es como si las plantillas me rellenasen el puente del pie, y son muy cómodas. La fascia está algo más relajada. Cuando se amolden, haré otras de un material diferente, ya definitivas, para los encuentros oficiales».
Entre otros casos, un proceso similar lo vivió Rafa Nadal hace cinco años, cuando paró durante unos meses por las lesiones que sufría en los pies y pasó a jugar con unas plantillas especiales. Como el jugador del Racing no le dio descanso, el dolor no desapareció aún por completo, pero lo soporta. «Me dijeron que es como una inflamación en la fascia. Tenía un bulto como una canica y al frenar veía las estrellas. Al apoyar noto como un pinchazo, como si me clavasen una aguja o un clavo».
Pablo Rey nota como le «cambió algo la pisada». Y los días posteriores a cada partido, evita entrenar con botas, y elige zapatillas deportivas, o hace trabajo de bicicleta estática en el gimnasio, para dar descanso a la zona. Pese a las molestias, en las últimas cinco jornadas metió cuatro goles, que lo convierten en el segundo máximo realizador de Tercera.
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