Lendoiro sigue sin aclarar cuándo está previsto que se regularice la situación con el plantel de futbolistas
Aunque el Deportivo no se ha pronunciado de una forma oficial sobre los impagos a su plantilla, sí que se ha manifestado a través de sus órganos habituales de propaganda. Así, ha culpado de la situación a la coyuntura económica. Refiriéndose a las nóminas de los futbolistas, se dice que «desde diciembre han visto menguada la cantidad hasta un tope de 12.000 euros con motivo de la tremenda crisis económica que está sufriendo todo el mundo».
Lo que no aclara ni el club de forma directa, ni mediante sus canales propagandísticos es cuándo se recuperará la normalidad en la forma de pago. En este sentido, el final de la temporada podría ser muy conflictivo en función de la cantidad adeudada a la plantilla que se acumule. No en vano, el mes de junio es el habilitado para la presentación de denuncias ante la Asociación de Futbolistas Españoles. Lo habitual es que llegado ese momento aquellos jugadores que seguirán en el próximo ejercicio decidan esperar a más adelante para ver si les pagan. Pero en cualquier caso, el club estará en manos de la buena voluntad de los jugadores y de las facilidades que decidan dar al Deportivo.
El coste de la plantilla deportivista significó en la pasada temporada casi dos tercios de los ingresos ordinarios de la entidad y en los últimos años, el club ha tenido problemas recurrentes de liquidez para hacer frente a los mismos con normalidad. De cara a la actual temporada, la tensión de tesorería se veía venir más que nunca, dado que el propio auditor reflejó en su informe del pasado ejercicio una salvedad sobre el fondo de maniobra. El mismo era de -14.639.264 euros. Esta es la teórica diferencia entre la deuda que debe hacer frente el Deportivo antes del 30 de junio y lo que le deben a la misma fecha. La situación es dramática y las costuras están reventando en forma de nóminas reducidas, embargos varios, denuncias ante la Liga de Fútbol Profesional y una enorme actividad en los juzgados impropia de un club de fútbol.
Pero esta tesitura se ha gestado, no ahora, sino en la época de la bonanza económica. La deuda que generó la gestión de Lendoiro viene de atrás y ahora estrangula al Deportivo. Cada año que pasa cuesta más caminar con la pesada losa de un agujero de más de veinte mil millones de pesetas. Todos los años hay que destinar millones de euros a amortizar el débito con Hacienda y los bancos.
Por el momento, la plantilla mantiene la calma y muestra, además, un compromiso encomiable con la camiseta, sin notarse en el césped los problemas económicos, sino más bien todo lo contrario.
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