Miguel Juane vinculó la retirada prematura de Jackson a la identificación del pívot con el «espíritu Obradoiro». Recordó que había firmado en Santiago por menos dinero que el que le ofrecían en otros destinos, porque su deseo era jugar en la ACB y le gustó el proyecto.
Llegó como la piedra angular del equipo, como el nombre de referencia llamado a tener un protagonismo estelar en el colectivo. Y se irá con unos números más que interesantes, entre los jugadores más valorados, los mejores anotadores y los más reboteadores. Pero también se perdió seis partidos por percances musculares.
Hace un par de meses, la ACB incluía en su página web un amplio reportaje acerca de Marc Jackson, que se declaraba muy contento en Santiago. Pronosticaba que dejaría el baloncesto el día que notase que le cansaban los viajes y que necesitaba volver a su país para estar con los suyos. Y añadía otra condición: «Mientras que mi mujer y mis hijos estén felices, todo irá sobre ruedas».
Pero Jackson ya utilizaba el tiempo pasado en algunas de sus reflexiones. Y ha decidido que la hora del adiós está más cerca de lo que preveía no hace mucho tiempo.
Juane intuye que el partido frente al Valladolid pudo ser decisivo: «No se encontró cómodo». Y añadió otra reflexión: «Me comentó que, antes, cuando fallaba, solo pensaba en la siguiente jugada para compensarlo. Ahora se quedaba pensando en el error».
En aquella información de la ACB anunciaba que tras el retiro se convertiría en un vaquero. Su paso por la NBA, en la que ganó más de 24 millones de dólares, le ha reportado una tranquilidad económica más que notable.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios