A veces, la pelota adquiere tal dimensión simbólica que tapa todo lo demás. La extraordinaria labor de Lotina y su equipo sobre el verde tiende a ocultar que en el seno del Deportivo se están produciendo situaciones muy graves. Porque grave es el desdén con el que Lendoiro está tratando a los accionistas a los que informa de lo que quiere y cuando quiere, y no de lo que debe y cuando debe.
Así, el presidente del Deportivo acumula un saco enorme de explicaciones sin dar sobre su gestión. Por ejemplo, ¿por qué ha inflado los presupuestos sin necesidad? Elaboró presupuestos al alza sabiendo que cuanto mayores fueran, más cobraría. Y sabiendo que, cuanto más cobra él, más paga el club al que se debe y por cuya optimización de los recursos tiene el santo deber de velar. Esto se llama deslealtad.
La lealtad a los accionistas es, precisamente, el principio por el que debiera regirse todo presidente. Y no parece muy leal por parte de Lendoiro desatender a los que le piden que acredite su delegación de acciones; o no informar sobre qué hacen sus hijos en el club y cuánto cobran; o cargar al Deportivo con los gastos de las cenas en un restaurante ajeno al propio...
Y ahí anda Lendoiro, intentando que su deslealtad con el Deportivo pase inadvertida detrás de una pelota que, ignorante, rueda por el césped.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios